jueves, 29 de julio de 2010

Torrente arrollador



35 Festival de Segovia
En Abierto
Tania María, piano y voz
Marc Bertaux, bajo
Mestre Carneiro, percusión
Caio Mamberti, bateria
Plaza de Medina del Campo (San Martín)

La misa que esta mañana se celebra en la Catedral y en la que, a cargo de la Capilla Jerónimo de Carrión que dirige Alicia Lázaro, podrá ser escuchada la 'Misa a seis voces' de Juan Antonio Montón y Mallén, quien fuera maestro de capilla de nuestra Catedral entre los años 1759 y 1781, marcará el punto final del 35 Festival de Segovia. Pero el auténtico fin de fiesta en su sentido más popular se produjo el viernes con la actuación de la cantante y pianista brasileña Tania María.
Durante hora y media el Tania María Quartet abordó un repertorio muy personal en el que también hubo claras referencias a figuras fundamentales de la música brasileña como Tom Jobin y Vinicius de Moraes, de los que pudimos escuchar una sugerente recreación de su 'Agua de beber', o Jorge Bem cuyo popular 'Más que nada' sirvió para crear uno de los mejores momentos de la noche en el aspecto creativo y también en cuanto a la conexión con el público.
La música de Tania María se caracteriza por su capacidad de transformación, que partiendo de unas formulas rítmico-melódicas genuinamente brasileñas son desarrolladas en una armonía que se decanta más del lado del jazz que de la bossa nova. En un estilo menos sutil, pero más contundente y libre, que otros grandes pianistas brasileños como Eliane Elias o César Camargo Mariano, la expresión de Tania María es absolutamente impetuosa, su forma de cantar es directa, de gran belleza en los temas más íntimos y muy efectiva en la utilización del 'scat' que siempre utiliza al unísono del piano para crear un timbre que la caracteriza.
Pero lo que realmente fascina es esa fuerza de torrente arrollador que despliega en el aspecto rítmico y su relación con los espléndidos músicos de los que se hace acompañar. Bajo, batería y percusión, es toda una declaración de intenciones.
La metronómica batería de Caio Mamberti, junto a la solidez del bajo de Marc Bertaux y a la brillantez de la percusión de Mestre Carneiro crearon un rico caldo de cultivo sobre el que la pianista experimentó toda clase de diabluras armónicas y rítmicas que le acercaron en algunos momentos al free-jazz.
Tania María demostró ser una artista de rompe y rasga, una ideal apuesta para cerrar un interesante Festival de Segovia.

Luis Hidalgo Martín (El Norte de Castilla)

Semana de fusión



41 Semana de Música de Cámara de Segovia
Looking Back/Andreas Prittwitz
Andreas Prittwitz, flautas de pico, saxos y clarinete
Antonio Toledo, guitarra española
Ramiro Morales, guitarra barroca
Laura Salinas, viola de gamba
Sergio Martínez, percusiones
Obras anónimas y de Dowland, Bach, Sanz y Vivaldi
San Juan de los Caballeros-Museo Zuloaga

Una vez más la música de fusión vuelve a la Semana de Música de Cámara, que dado su poco carácter camerístico (de ocho conciertos, solo cuatro se adaptan a ese género) y su gusto por la mezcla debería ir cambiando su nombre para hacer coincidir la definición del continente con el contenido.
Hasta ahora los dos conciertos de fusión jazz-clásico, el sinfónico de la orquesta BandArt y el religioso de Cantus Cölln, han sido de una alta calidad, cuando no sublimes, y también han sido los que más público han atraído. Son excelentes propuestas para un Festival como el de Segovia, pero al estar incluidos en la Semana de Música de Cámara restan coherencia a la que desde hace cuarenta y un años ha sido la bandera de la cultura musical segoviana. Es evidente que una de las maneras de salvar este ciclo sería potenciando el Festival y preservando la integridad de la Semana, pero hay que ser conscientes de la crisis económica; entonces quizá haya que liberarse de ese alto concepto cultural de nuestra sociedad y pensar que si para mejorar las cifras de asistencia de público hay que ofrecer otro tipo de espectáculos, quizá es que no tengamos la necesidad de hacer una Semana de Cámara y tan solo nos baste con unas pocas jornadas. Triste corolario para una ciudad que aspira a ser Capital Cultural Europea. Quede ahí esa pequeña reflexión y centrémonos en el concierto de Looking Back/Andreas Prittwitz, un grupo que asentado sobre dos pilares básicos, como el flautista, saxofonista y clarinetista Andreas Prittwitz y el guitarrista Antonio Toledo, ofreció un recorrido por ritmos y melodías de la época renacentista y barroca desde una perspectiva de improvisación moderna que no tiene por qué quedar únicamente definida como jazz. Hay que recordar que la glosa, la diferencia, la variación... son formas de improvisación habituales hasta bien entrado el siglo XVIII y que por tanto no toda improvisación es sinónimo de jazz, algo que parecen entender muy bien los músicos de Looking Back.
Las recreaciones sobre música de John Dowland y, sobre todo, Gaspar Sanz, podrían reflejar escenas reales durante el siglo XVII. Muy interesante fue la introducción guitarrística de la célebre canción 'Tres Morillas' y el Preludio de la primera suite para chelo de Bach, interpretado con el saxo tenor, que marcó un momento de gran originalidad y belleza; pero encajar el segundo Minueto de la misma suite a ritmo de rumba plantea la duda no sobre su conveniencia pero sí sobre su necesidad.
En fin, un concierto bien resuelto, curioso, agradable y entretenido.

Luis Hidalgo Martín (El Norte de Castilla)


En fase de espera


41 Semana de Música de Cámara de Segovia
Alexander Sinchuk, piano
Obras de Schumann y Chopin en el bicentenario de su nacimiento
Patio de Armas de El Alcázar

El joven pianista ruso Alexander Sinchuk actuó el lunes en el Patio de Armas de El Alcázar con un programa que rendía homenaje a Robert Schumann y Frederick Chopin con motivo del bicentenario de su nacimiento. Precedido de un currículo impresionante y presentado en los medios como uno de los pianistas con un futuro más prometedor, era grande la expectación creada entre los asistentes.
En los últimos tiempos estamos asistiendo a una gran proliferación de pianistas con una impresionante técnica mecanicista pero faltos de la experiencia vital y el aliento expresivo necesario para alcanzar una interpretación trascendente. Por lo escuchado a Sinchuk, he de decir que en el momento actual puede ser encuadrado en este grupo, si bien es justo reconocer que la juventud (22 años) aún es una baza a su favor.
La falta de unidad interpretativa en las obras y una expresión general cohibida, aunque con algunos arranques de furia, fueron los problemas más evidentes. 'Las escenas infantiles' de Schumann resultaron un tanto anestesiadas por la falta de contrastes y del sutil juego rítmico que debe animar tan descriptiva recreación del universo infantil, mientras que los complejos 'Estudios sinfónicos', interpretados con arrojo, tuvieron un discurso un tanto fragmentado. La segunda parte dedicada a Chopin resultó algo más convincente. La 'Polonesa Op. 53, Heroica', fue brava y un precipitado Vals del Opus 18 dio paso al momento realmente mágico del concierto, que coincidió con el 'Vals nº 2 Op. 64' en el que se dieron cita un fraseo elegante y de alto contenido poético y un sonido de gran belleza y equilibrio. Finalmente, la 'Balada nº 4 en Fa menor, Op. 52' volvió a transitar por un camino repleto de resueltos efectos virtuosísticos, pero falto de lugares para la contemplación y la emoción.
Los aplausos de un público menos numeroso que en conciertos anteriores fueron agradecidos con un 'Estudio' de Chopin poniendo fin así a la demostración de un gran talento a la espera de maduración.

Luis Hidalgo Martín (El Norte de Castilla)


miércoles, 21 de julio de 2010

Heroísmo II



41 Semana de Música de Cámara de Segovia
Iagoba Fanlo, violonchelo
Las Seis Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach
San Juan de los Caballeros-Museo Zuloaga

Quisieron los duendes informáticos que mi crítica sobre la Orquesta bandArt mutase el título Heroísmo por el desconocido vocablo Herosmo. Me consta que unos cuantos, incluido yo mismo, echaron mano del diccionario para ampliar conocimientos, pero la búsqueda resultó infructuosa. Hoy espero que haya mejor suerte y repito un título que cuadra a las mil maravillas con lo acontecido el lunes, pues la organización por parte de la Fundación Juan de Borbón, la interpretación de Iagoba Fanlo y la escucha del público de la integral de las Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach es auténtico heroísmo.
La interpretación de cualquiera de estas suites, tanto en el aspecto técnico como conceptual y expresivo, supone una verdadera prueba de fuego para cualquier violonchelista, no costará por tanto imaginar lo que para el músico debe ser interpretarlas en un único concierto. La apuesta de Iagoba Fanlo revela una voluntad decidida y profundamente esforzada que debe ser tenida en cuenta como punto previo para cualquier valoración; también, aunque en un orden menor, convendría recordar que esta música exige un gran esfuerzo de comprensión por parte del público y que no es igual escuchar la grabación de algunas suites en el cómodo sillón de casa acompañando una buena lectura, por ejemplo, que hacerlo en un concierto.
Interpretar este monumento del repertorio chelístico sin el apoyo de la partitura supone todo un alarde de capacidad memorística, pero entraña riesgos que a medida que el cansancio fue apareciendo fueron haciéndose ocasionalmente perceptibles. La interpretación se alejó del romanticismo manido que ha desvirtuado muchas referencias discográficas y transitó por un acertado universo de abstracción en una línea muy técnica en la que el fluir rítmico se impuso al aspecto reflexivo y donde se apreció un concepto unitario en lo que se refiere a la estructura del conjunto de las seis suites. De acuerdo con esto las courantes y gigues fueron abordadas con un tremendo impulso que en alguna tornó en precipitación. Las sarabandes se caracterizaron por el respeto a su belleza inherente, aunque una mayor introspección podría haberlas beneficiado. Lo mejor residió en los preludios -expresados con libertad y destacando su carácter de fantasía- en las allemandes -actuando como transición entre los preludios y las vertiginosas courantes- y en las galanteries, ya fueran gavottes, menuets o bourrées, bien ritmadas y con un importante juego de contrastes.
Después de tres horas de concierto, el público, mermado en número desde que se iniciara la audición, aplaudió con gusto, cariño, emoción y respeto el trabajo serio, eficaz y comprometido de Iagoba Fanlo.

Luis Hidalgo Martín (El Norte de Castilla)

¡Molto fragile!




41 Semana de Música de Cámara

Cantus Cölln

Konrad Junghänel, tiorba y director

Vespro della Beata Vergine de Claudio Monteverdi

San Juan de los Caballeros-Museo Zuloaga




La jornada del domingo se presentaba como la más intensa del Festival de Segovia. Por la mañana, San Juan de los Caballeros acogió el concierto-coloquio de Iberian & Klavier y Andrés Ruiz Tarazona, en el que música española para piano a cuatro manos, magníficamente ilustrada por los eruditos y amenos comentarios de Ruiz Tarazona, fue fantásticamente interpretada por el dúo formado por Laura Sierra y Manuel Tévar. Precisión, magnífica compenetración y musicalidad fueron las principales características de su interpretación, que abordó obras de José de Murguía, Ernesto Halffter, Joaquín Rodrigo y del propio Manuel Tévar. Y precisamente las tres piezas del Cuaderno nº 1 de la Suite colorista de este compositor madrileño fueron la revelación de la sesión, por su limpieza de factura, sus dotes expresivas, delicadeza y singular belleza.



Ya por la tarde, en el Patio del Colegio de Arquitectos y dentro del Festival Joven, la guitarrista Paola Requena abordó un programa de gran exigencia técnica muy bien acogido por el público.



Pero el plato fuerte de la jornada, y pienso que también de todo el Festival, se reservaba para la noche en San Juan de los Caballeros, donde Cantus Cölln y Konrad Junghänel recrearon 'Vespro della Beata Vergine', con la que Claudio Monteverdi inaugura una nueva concepción musical y que, junto a la Misa en Si menor de Bach, el Réquiem y la Gran Misa en Do menor de Mozart, la Missa Solemnis de Beethoven o la Sinfonía de los Salmos de Stravinsky, es uno de los más grandes monumentos, no sólo de la música religiosa, sino de la música en su más amplia extensión. Cuando se interpreta una obra así me gusta calificar la ocasión como acontecimiento, pero cuando además se hace con la solvencia, detalle, concentración, precisión, transparencia, sensibilidad y -como me decía una autoridad tan importante en la apreciación musical como Víctor Burell- valor con que nos asombró el conjunto alemán, hay que adjetivar y decir que es un acontecimiento excepcional.
Conviene destacar la sensibilidad, detalle y valor porque es esta una obra, pese a la fuerza expresiva y potencia sonora de algunos números, de extrema fragilidad cuya filigrana estructural se asienta en la sutileza y donde cualquier mínimo error puede magnificarse dando al traste con todo el edificio sonoro. Pero las tremendas dificultades de la partitura del genial compositor italiano fueron resueltas con absoluta maestría y especial cuidado protector para hacer brillar aún más una creación exquisita y singular como pocas.

Luis Hidalgo Martín (El Norte de Castilla)


martes, 20 de julio de 2010

Heroísmo


41 Semana de Música de Cámara de Segovia
Orquesta BandArt
David Quiggle, viola
Gordan Nikolic, concertino-director
Obras de Haydn, Mozart y Beethoven
Patio de Armas de El Alcázar

Muchas veces tengo dudas sobre como titular mis comentarios sobre conciertos y en algunas ocasiones llegan a ser un verdadero quebradero de cabeza que no acaba de resolverse nunca, pero en esta ocasión la actuación de bandArt en el Alcázar, con la apabullante interpretación de la tercera Sinfonía de Beethoven, 'la Heroica', me pone las cosas muy fáciles y el título no puede ser otro que el que ya figura desde el momento en el que empiezo a escribir estas líneas: Heroísmo.
Heroísmo porque la Orquesta bandArt es heroica en si misma por su proyecto que horada los pilares sobre los que se asienta el indeseado adocenamiento de numerosas agrupaciones sinfónicas y por su estilo interpretativo exigente, concentrado, imaginativo, participativo y profundamente comprometido, todo un alarde de musicalidad y derroche de facultades físicas.
Heroico además este concierto porque rinde homenaje a tres titanes de la música como Joseph Haydn, músico al que hay que seguir reivindicando en su lucha por la originalidad desde el aislamiento; Wolfgang Amadeus Mozart, ejemplo de superación constante de sus increíbles facultades naturales, y Ludwig van Beethoven como luchador nato contra lo establecido y artista comprometido con la estética y el mensaje.
Y heroica también la Fundación Juan de Borbón, que pese al recorte presupuestario y a pesar de diseñar una Semana de Música de Cámara sin apenas música de cámara, está consiguiendo un magnífico éxito artístico y de público para el Festival de Segovia.
Antes de acabar es necesario destacar momentos sublimes como los acontecidos en la Obertura de "L'Isola Disabitata", una preciosidad en la que Haydn se muestra como maestro del contraste y en la que los episodios sinfónicos y camerísticos se suceden en mágica transformación; la vitalidad del violinista Gordan NiKolic y el espléndido violista David Quiggle, en una sensacional demostración de sensibilidad y complicidad para hacer una memorable "Sinfonía Concertante" de Mozart o la recreación de la "Sinfonía Heroica" beethoveniana, donde todas las secciones de la orquesta rindieron a un nivel altísimo que alcanza su máxima expresión en el desarrollo del primer movimiento y en la "Marcia funebre", cuya tensión y dramatismo no entiende uno como puede ser profanada por el aplauso.
Heroico

Luis Hidalgo Martín (El Norte de Castilla)

lunes, 19 de julio de 2010

Diamante en bruto

41 Semana de Música de Cámara

Free Mix Quintet

Vasko Vassilev, violin

Pamela Nicholson, piano y acordeón

Anton Kholodenko, contrabajo

Toni Cantero, guitarra

Juan Heredia, percusión

Obras de Bartók, Dvorak, Sarasate, de Falla, Brahms, Rimsky-Korsakov y Piazzolla

Patio de Armas de El Alcázar


En los últimos años la Semana de Música de Cámara se caracteriza por comenzar su andadura de la mano del jazz con la intención de hacer más atractivo el ciclo a un tipo de público diferente. Como siempre mi respuesta es que la música de cámara es una de las formas más puras que existen, que hay que prescindir de edulcorantes a la hora de enfrentarse a ella y que espectáculos como el de Free Mix Quintet se adaptan mejor a la sección En Abierto del Festival.
En esta ocasión no fue el jazz el protagonista pero sí un concierto de difícil clasificación que bajo el título 'Aires Gitanos' podría ser definido como fusión de clásico y flamenco. He de reconocer que no me gustan mucho las fusiones pues la mayoría de las veces el resultado es una especie de pastiche en el que siempre hay algún estilo que es fagocitado por otro, pero en esta ocasión Free Mix Quintet supo transitar por una senda bien equilibrada con un violín respetuoso con el lenguaje clásico y un acompañamiento creativo en el estilo flamenco.
Sin duda esta concepción poliédrica de la música es de un altísimo interés pero el proyecto parece encontrarse en una fase aún embrionaria, las ideas, frescas y muy sugerentes, están faltas todavía de tiempo de maduración y la interpretación requiere un mayor trabajo de detalle, coordinación y ensamblaje que entronque las dotes artísticas individuales y que borre la sensación de estar ante un magnífico diamante en bruto.
Claro que lo escuchado el viernes en el Patio de Armas del Alcázar era arrollador; claro que los ritmos y melodías eran de belleza embriagadora, pues no en vano estábamos ante magníficas creaciones de algunos de los mejores compositores de la historia; claro que el virtuosismo y la musicalidad del violinista Vasko Vassilev -verdadera piedra angular del grupo- producen asombro; claro que las oportunidades para el disfrute y la diversión fueron continuas y, claro también que los calurosos aplausos del numeroso público, del que la Infanta Elena formaba parte, eran sinceros y merecidos. Pero yo me quedo con la agridulce sensación de no haber podido disfrutar todo lo que tan buenos mimbres pueden llegar a tejer.

Luis Hidalgo Martín (El Norte de Castilla)

sábado, 17 de julio de 2010

Fascinación vocal



35 Festival de Segovia

The Single Singers

Plaza de Medina del Campo (San Martín)


Una vez más acude a su cita veraniega el Festival de Segovia, que a pesar del importante recorte presupuestario (tanto que hasta su mismo nombre pasa de Festival Internacional a tan solo Festival) presenta una serie de actuaciones musicales de gran interés tanto por el prestigio de sus intérpretes como por la calidad de los programas.
La 41 Semana de Música de Cámara con las 'Vespro della beata Vergine de Monteverdi', a cargo de Cantus Cölln y Konrad Junghnel, toda una institución en la interpretación barroca, y el recital de la soprano Ainhoa Arteta se muestran como el buque insignia del Festival.
Pero no hay que olvidar otras secciones, como el 15 Festival Joven que acercará a algunos de los mejores jóvenes intérpretes también a diferentes localidades de la provincia; el Concierto Coloquio de Iberian & Klavier y Andrés Ruiz Tarazona, el II Ciclo de Órganos Históricos, dedicado a Antonio de Cabezón, o el Festival en Abierto con las actuaciones de Tania Maria Quartet y The Swingle Singers, precisamente estos últimos los encargados de inaugurar la trigésimo quinta edición del Festival de Segovia.
En una espléndida noche veraniega en la bellísima plaza de Medina del Campo, The Swingle Singers, una formación que con diversos componentes se ha distinguido desde los años sesenta del pasado siglo por la calidad técnica e interpretativa de sus arreglos a 'capella' en estilo jazzístico de obras clásicas, ofreció un recital en el que la calidez y fascinación de sus voces, la increíble capacidad de imitación instrumental y la diversidad y buen gusto del repertorio fueron de la mano.
Temas de su último disco, en una línea claramente pop, compartieron escenario con algunos imprescindibles de The Beatles, Michael Jackson, Ludwig van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart, Johann Sebastian Bach o Rimski-Korsakov, ademsá de clásicos del swing junto a melodías de fuerte impronta, como 'Spain', de Chick Corea, 'Libertango' de Astor Piazolla o la singular versión, plena de exotismo y emoción, de la 'Nana' de Manuel de Falla, perteneciente a las Siete Canciones Populares Españolas.
Sin duda, un refrescante cóctel que unido a las sorprendentes dotes vocales, a la desenfadada, elegante y precisa puesta en escena y a la buena sonorización, en manos de un ingeniero de sonido que mostró además gran musicalidad, dio como resultado una velada de absoluta ensoñación.


Luis Hidalgo Martín (El Norte de Castilla)

Ilidio Hidalgo

soledad