viernes, 25 de marzo de 2016

Homenaje pour le Tombeau de Debussy



      Hoy hace 98 años que fallecía Claude Debussy. La música que ahora conocemos no sería igual sin su aportación. En 1920 Manuel de Falla, otro imprescindible de nuestra música, publicaba esta partitura como homenaje a su amigo parisino. Con esta interpretación quiero dar las gracias y rendir tributo a dos de mis más admirados genios musicales. 




Arbiter elegantiae







34 Semana de Música Sacra de Segovia
Alejandro Bustamante, violín
El violín espiritual
Obras de Biber, Guinjoan, Bustamante y Bach
San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

             
 
            Reconozco que durante la Semana Santa soy amante de los tópicos, entre ellos las películas de romanos con los clásicos Ben Hur, Espartaco y Quo Vadis a la cabeza. En esta última, además del histriónico Nerón encarnado por Peter Ustinov, me seduce el personaje del político y escritor Petronio, referido por el historiador Tácito como "arbiter elegantiae". Ni más ni menos que esa idea de árbitro de la elegancia es la que, el miércoles en San Juan de los Caballeros, creó en mi mente la escucha del violinista Alejandro Bustamante. La calidez de su sonido, su finura interpretativa, la concentración de su discurso musical en el que cada nota se muestra como eslabón imprescindible en la cadena expresiva, o su habilidad para mantener la tensión del silencio final que como un marco protector separa la música de la estridencia del aplauso, fueron las fuentes que alimentaron tal pensamiento.
         
            Pero no sólo elegante, también inteligente se mostró Alejandro Bustamante en la confección de un programa que naciendo y muriendo en la época barroca encuentra su madurez en el siglo XX y la actualidad con una selección de obras que, sin ser estrictamente religiosas, invitan a la emoción y la espiritualidad como pocas. 

            La Passacaglia que cierra las célebres Sonatas del Rosario de Heinrich Ignaz Franz von Biber abrió el concierto a la vez que el frasco de las esencias del violinista, sonido redondo y equilibrado, claridad en el difícil tejido polifónico y virtuosismo, orientado no al lucimiento personal sino como herramienta constructiva del edificio sonoro, virtud que volvería a repetirse en la Ciaccona bachiana que cerraría el mágico circulo musical descrito por el violinista.

            Tensió de Joan Guinjoan es una obra de gran complejidad en el aspecto técnico y como propuesta hacia el oyente. Ansiosa y agresiva, con veladas citas al apocalíptico himno Dies Irae que inspirara a compositores como Berlioz, Liszt o Ysaÿe, es una música que exige del intérprete el dominio de numerosas técnicas instrumentales en las que Bustamante demostró su solvencia, pero esa elegancia antes mencionada resultó en este caso ser arma de doble filo. Allí donde el sonido redondo, faltó acritud, y donde la emoción, arrebato.

              Todo ciclo de conciertos debiera siempre estimular la creación de nuevas obras, en esta edición la Semana de Música Sacra de Segovia ha estrenado un total de cinco composiciones. En el concierto que nos ocupa pudimos escuchar por primera vez el Canto al Cristo de los Gascones compuesta por Miguel Bustamante, padre del violinista. Dedicada a la ciudad de Segovia y nacida de las impresiones del autor sobre la leyenda del Cristo medieval es una obra de gran belleza con misteriosas líneas melódicas sostenidas sobre bordones de ecos medievales, sinuosos arabescos y una interesante sección media más agitada y con un lenguaje contemporáneo que poco a poco nos devuelve al ambiente contemplativo original y que felizmente concluye con un literal mutis por el foro.

            De vuelta al Barroco, el concierto concluyó con la monumental Partita 2 BWV 1004 de Johann Sebastian Bach. Obra fundamental del repertorio violinístico, famosa por su inmensa Ciaccona final -muy conocida también por sublimes adaptaciones como las de Busoni, Segovia o Stokowski- y en la que Alejandro Bustamante, haciendo gala de sus dotes para el arbitraje, no incurrió en el error de magnificar la chacona en detrimento de las cuatro danzas precedentes. De nuevo la belleza del sonido, la precisión rítmica, la variedad de carácter, la pulcritud, el equilibrio y ese discurso de amplia visión, capaz de hacer crecer la música, forjaron una interpretación magistral. 


Luis Hidalgo Martín
(Publicado en El Norte de Castilla. viernes 25-3-2016)






Cristo de los Gascones









San Juan de los Caballeros





martes, 22 de marzo de 2016

Exquisita sorpresa






34 Semana de Música Sacra de Segovia
Pino de Vittorio y Laboratorio '600
Pino de Vittorio, voz, guitarra barroca y percusión
Elisa La Marca, laúd
Flora Papadopoulos, arpa barroca
Franco Pavan, tiorba.
Una fiesta sacra para San Gennaro
Obras de la tradición napolitana, de Sabino y Mayone
San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

            De vez en cuando uno se lleva sorpresas que serán muy difíciles de olvidar y que, para bien o para mal, marcan entre otras cosas el gusto y el criterio. Y una de esas ocasiones sucedió en el concierto de  Pino de Vittorio y Laboratorio '600 en la Semana de Música Sacra. He de confesar que no tenía referencia alguna del cantante ni del conjunto instrumental napolitano y que acudí a San Juan de los Caballeros con curiosidad, por el programa, pero sin imaginar el discurrir de excelencias sonoras que iba a presenciar.

            Sin duda la capacidad de Pino de Vittorio para transmitir emociones, tanto por su canto como por sus dotes de actor, es una de las grandes bazas del espectáculo que encuentra además en los acompañamientos e intervenciones de Laboratorio '600 un formidable equilibrio de transparente y delicada sonoridad.

            La voz coloreada y directa de Pino de Vittorio -no exenta de algunas impurezas que, lejos de empañar, aportan sinceridad- una línea de canto precisa en donde elementos declamatorios se insertan con naturalidad en la melodía, una celosa y contundente dicción en la que las consonantes r y s son genialmente usadas como elemento rítmico y una gestualidad elegante y amplia son las bases para el despliegue temperamental de una música profundamente afectiva, variada en el carácter y llena de magia.  

            Exquisito encanto fue la principal contribución del trío de cuerdas pulsadas de Laboratorio '600, que a pesar del frío consiguió un sonido cálido, aterciopelado y mullido que como una flotante nube era un regalo para el oído.

            Las diecisiete perlas engarzadas en el programa, incluida la tierna nana ofrecida como propina, merecen elogioso comentario, pero la necesidad de resumir obliga a destacar la viveza expresiva de las tarantellas, la filigrana instrumental esculpida sobre el obstinato en Passacaglio delli muorti, las subyugantes modulaciones y disonancias de la Siciliana por E -que salvando la distancia temporal y estética recuerdan el mundo sonoro de Erik Satie- la singular emotividad del canto sobre la rítmica de pasos lentos y síncopas de Passione nostri Gesù Cristi o la magistral lección interpretativa de Franco Pavan con la tiorba en la Toccata Terza de Ascanio Mayone con claras referencias a grandes tiorbistas como Kapsberger y Piccinini.

            Emociones y sonidos para enmarcar en la memoria.

 
Luis Hidalgo Martín
(Publicado en El Norte de Castilla. martes 22-3-2016)
















(Fotos por Josechu Egido - Histéricas Grabaciones)




lunes, 21 de marzo de 2016

Música masónica







34 Semana de Música Sacra de Segovia
Coro de Cámara de Madrid
Francisco Ruiz Montes, director
A la luz de la Conciencia, Música coral religiosa de compositores masónicos
Obras de Greene, Salieri, Mozart, Sibelius, Liszt, Loewe y Mendelssohn
San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga



             Desde hace treinta y cuatro años, la Semana Santa segoviana tiene uno de sus más importantes referentes en su Semana de Música Sacra. Al fervor de los actos religiosos y la popularidad de procesiones se une la espiritualidad y universalidad de las músicas más bellas creadas en alabanza al Ser supremo.

            La mayoría de compositores de diversas confesiones, tanto creyentes como agnósticos, e incluso ateos, han incluido en su catálogo creativo obras de carácter religioso; en esta ocasión el concierto del Coro de Cámara de Madrid reunía obras pertenecientes a compositores vinculados con la masonería, independientemente de la creencia o fe que profesasen. Un criterio de selección interesante a priori pero que no otorga un sello distintivo al programa ya que la vinculación masónica de algunos compositores es especulativa, el compromiso artístico de cualquier creador no es menor por no pertenecer a la masonería y porque el simbolismo del ideario masónico -en caso de verse reflejado en la composición- es difícilmente perceptible por los no iniciados.

            Aparte de estas disquisiciones, lo cierto es que la actuación del Coro de Cámara de Madrid nos brindó la oportunidad de degustar músicas de gran belleza y, sobre todo, serenidad. Una cualidad, ésta última, que naciendo de la propia composición encontró en la intención interpretativa ejercida por la dirección de Francisco Ruiz Montes el mejor nutriente para desarrollarse y convertirse en el verdadero signo distintivo del concierto.       

            Sin grandes alardes y renunciando a la búsqueda del efectismo, las veintitrés voces del coro mostraron buen empaste y balance, además de un bello sonido -sólo roto por dispersas asperezas en algunas frases iniciales- bien equilibrado en los diálogos con los solistas y amplitud dinámica de gran expresividad como la desplegada en las Seis sentencias op. 67 de Félix Mendelssohn, que junto a la Missa Stylo a capella de Antonio Salieri fueron las composiciones más significativas de este bello concierto.  


Luis Hidalgo Martín
(Publicado en El Norte de Castilla. lunes 21-3-2016)










viernes, 4 de marzo de 2016


Ilidio Hidalgo

soledad