Música de la época de Cervantes para un aniversario - Local - El Adelantado
Dentro del 50 aniversario del instituto Andrés Laguna de Segovia, ayer el salón de actos del centro acogió el espectáculo ‘Paginas doradas de ‘El Quijote’, con música de la época del autor de esta novela universal, Miguel de Cervantes.
En él intervinieron la mezzosoprano María del Barrio, el guitarrista Luis Hidalgo y David Ortega, como narrador.
Entre las obras musicales del programa se encontraban ‘Fantasía y ‘Si tantos alcones’, de Narvaez, ‘Milla, tue trezze’ y ‘Ma belle si ton ame’, de Besard; ‘Falai, miña amor’, de L. Milán; ‘Fine knacks for ladies’, de J. Dowland; ‘Rest sweet Nymphs’, de Pilkington; ‘De Antequera sale el moro’, de Fuenllana, ‘Durmiendo iva el señor’, de Mudarra o ‘Tobacco is like love’, de T. Hume.
en folía
Un lugar para la música
viernes, 22 de marzo de 2013
martes, 20 de noviembre de 2012
Mano a mano
| El coro de la Escuela de Música de San Cristóbal y Tutto Voce |
Mano a mano
Coral Villa de Navia
Arturo
Prieto Fernández , director
Tutto
Voce
Miguel
Gálvez , director
Centro
de Usos Múltiples de San Cristóbal
El Auditorio del Centro de Usos
Múltiples de San Cristóbal acogió el pasado sábado el amistoso concierto mano a
mano de la Coral de Navia y el grupo Tutto Voce. Organizado por la Escuela de Música
La Palestra con la colaboración del Ayuntamiento de San Cristóbal, supuso una
magnífica oportunidad para el deleite musical gracias a la calidez de dos coros
de voces graves de diferentes naturalezas unidos por un repertorio popular y de
gran belleza que apunta directo al corazón.
Personalmente siempre he considerado
como valores determinantes para calificar el interés de un concierto la
musicalidad, el programa y su capacidad didáctica. Tres aspectos que fueron
plenamente satisfactorios y valgan como ejemplos la deliciosa dulzura expresiva
de las voces asturianas de la Coral de Navia en la nana Agora non, la sensualidad armónica de los segovianos de Tutto Voce
en Ansiedad o, por parte de ambos, la
variedad de propuestas rítmicas y sentimentales en un magnífico recorrido por
la canción popular iberoamericana con muestras de un folklore estilizado junto
a obras de reciente creación. Pero es en esa capacidad didáctica que, más que
en la erudición, radica en la cercanía y
complicidad con un público que contagiado por el entusiasmo y las ganas de
hacer música de los intérpretes se involucra en una audición activa fundamental
para la asimilación del discurso, donde el concierto resultó ciertamente
especial.
Las veintidos voces masculinas de la
Coral Villa de Navia dirigidas por Arturo Prieto destacaron por su capacidad
melódica y un fraseo redondo que confirió a sus interpretaciones una gran
naturalidad. En las piezas de origen asturiano las intervenciones de voces
solistas rotundas y directas, con una clara impronta folklórica, aportaron
dosis de gran emoción que cosecharon calurosos aplausos del público.
El grupo Tutto Voce es una de las
más importantes agrupaciones corales segovianas y su principal virtud es su
singularidad, definida en la versatilidad y variedad de colores de sus ocho
voces y en la hábil dirección de Miguel Gálvez que además es responsable de los
arreglos. Las ocho canciones que interpretaron sirvieron para mostrar un
conjunto ya maduro, concentrado, empastado, de sonido brillante, dinámico, con
una sólida expresión sin los excesos de otros tiempos y con sentido del humor,
como pudo comprobarse en la pieza interpretada junto a las candorosas voces
infantiles de la Escuela de Música de San Cristóbal.
No quiero finalizar sin mencionar el
acierto de La Palestra por organizar este concierto fuera de los círculos
musicales habituales de la provincia, brindando así la oportunidad a un público
nuevo que respondió llenando el espacioso Auditorio de San Cristóbal. Una
actitud que debería invitar a la reflexión a instituciones y colectivos
culturales para que la música clásica de base no sea una agónica rareza en
nuestra provincia.
Luis Hidalgo Martín para El Norte de Castilla. 19-11-2012
jueves, 9 de agosto de 2012
Un jardín para el amor y la música
El guitarrista y crítico musical de El Norte de Castilla, Luis Hidalgo, en el Jardín de Fromkes de la capital segoviana. (Foto: Antonio Tanarro)
El
Jardín de Fromkes me evoca sentimientos de paz, belleza y felicidad; es un
lugar mágico en el que tanto la vista como el oído tienen oportunidad para el
deleite.
No puedo dejar de asociar la música
con el jardín y es que muchas fueron las tardes que allí pasé tocando la
guitarra con buenos amigos en adolescentes tardes primaverales. Y si bajo el
precioso arrullo de la fuente, me asomo a la
espectacular vista del valle del Eresma y observo los monasterios de San
Vicente el Real, El Parral y la iglesia de la Vera Cruz, en mi cabeza resuenan
ecos de canto gregoriano que, como origen del arte sonoro, tanto me ha ayudado
a formar mi personalidad musical.
Lugar para la confidencia como
pocos, fue marco de feliz y fructífera declaración de amor que siempre renace
en mi memoria.
Publicado en El Norte de Castilla el 7-8-2012
Que hable el corazón
Que hable el corazón
Arcángel,
cantaor
Fahmi
Alqhai, viola de gamba y director
Accademia
del Piacere
Las
idas y las vueltas: músicas mestizas
Patio
de Armas de El Alcázar
Luis
Hidalgo Martín
Un encuentro de músicos de distinta procedencia que tienden puentes
para hacer música y dejar que hable el corazón. Esa fue la propuesta del
violagambista Fahmi Alqhai, el cantaor Arcángel y la Accademia del Piacere para
cerrar exitosamente el Festival de Segovia. En una velada de genuino derroche
artístico que era también un reencuentro del público con unos artistas que en
su mayoría, ya como solistas o formando parte de otras agrupaciones, han pasado
a lo largo de los años por este ciclo. Arcángel y el guitarrista flamenco
Miguel Ángel Cortés, el laudista y guitarrista Enrique Solinís, los
violagambistas Fahmi Alqhai y Rodney Prada o esa leyenda de la percusión en
España que es Pedro Esteban, tienen su huella en la historia musical segoviana
al haber puesto su sello interpretativo en el Festival Joven, la Semana de
Música de Cámara o la sección En Abierto del Festival.
Hasta ahora la mayoría de mis
críticas sobre conciertos que fusionan distintos estilos se han caracterizado
por la decepción. No porque personalmente desconfíe de que esa vía pueda ser
fructífera, sino porque considero que en demasiadas ocasiones uno de los
estilos acaba plegándose a los designios de otro. Pero en esta ocasión, Fahmi
Alqhai, Arcángel y todos sus músicos colaboradores, cargadas sus alforjas de sugestivos
ritmos y melodías renacentistas,
barrocas y flamencas, han sabido recorrer con humildad una equilibrada senda de
mutua aceptación, respeto, admiración, curiosidad y fantasía que les ha
conducido a una música superlativa, que deslumbra por su belleza, pasión y
capacidad expresiva.
El cante sensible a la vez que vigoroso,
pleno de colores vocales y de arrebatadora expresión de Arcángel, tuvo siempre
respuesta en las variadas instrumentaciones lideradas por Fahmi Alqhai
caracterizadas por la belleza armónica, la fantasía melódica y el constante
juego rítmico de las antiguas danzas.
Todos los músicos, sin excepción,
contribuyeron al embrujo de un concierto repleto de momentos memorables como
los creados en el diálogo vocal entre Arcángel y la soprano Mariví Blasco en Tres morillas, una canción que recogida
en el Cancionero de Palacio seguramente ya sonara en el Alcázar en época de los
Reyes Católicos; en la intensidad rítmica y el virtuosismo de las violas de la Seguiriya, en las cristalinas Alegrías de Cádiz, con unas bellísimas
falsetas de la guitarra flamenca; en las
resonantes campanelas de la guitarra barroca durante las Marionas que desembocaron en los febriles Canarios de Gaspar Sánz; en las ornamentaciones de la flauta en las
Xácaras, en la variedad dinámica de
las percusiones durante las Bulerías....
Tantos momentos que no sirve contarlos, pues
este es uno de esos conciertos en los que no basta con felicitar a los músicos,
también al público por haber tenido oportunidad de ver, escuchar y disfrutar.
Publicado en El Norte de Castilla el 31-7-2012
viernes, 3 de agosto de 2012
En la fragua de Vulcano
Psappha
Ensamble de Percusiones
Fernando
Correa, Alejandro Inda, Edmundo Langner y Diego Rojas, percusión
Obras
de Westlake, Zivkovic, Barber, de Mey, Reich, Infanzón, Rodríguez y Argenziano
Patio
de la Casa de la Moneda
Luis
Hidalgo Martín
Para el concierto del arrollador cuarteto
mexicano Psappha Ensamble de Percusiones, la Fundación Juan de Borbón,
organizadora del Festival de Segovia, propuso el Patio de la Casa de la Moneda.
Aunque ya se habían celebrado en tan singular marco dos conciertos, esta era mi
primera visita a un lugar que me sorprendió por la belleza (tanto por la propia
como la de las vistas que brinda a medio camino entre El Parral y El Alcázar) y
entusiasmó por las posibilidades musicales que ofrece. Y es que las dimensiones
del lugar, la sobriedad constructiva, la presencia de las aguas del Eresma como
fuerza motriz desencadenante de un desarrollo industrial que contribuyó a
marcar la historia de la ciudad, evocan la
pulsación rítmica de las máquinas, los movimientos cíclicos, las relaciones
proporcionales, el rigor estructural, la fluidez dinámica y la actividad
creativa que sin duda alguna definen el arte musical y que muy bien quedó
demostrado con la actuación de Psappha Ensamble de Percusiones.
Las enormes posibilidades de la
percusión permitieron que a lo largo del siglo XX fuera creándose un lenguaje
propio que gracias a la labor de numerosos compositores vanguardistas favoreció
la emancipación y conversión de instrumentos acompañantes a la condición de
solistas. El repertorio de Psappha Ensamble de Percusiones ilustró ese panorama en un fascinante viaje a través de
cambiantes sonoridades y procedimientos.
Con el aforo completo, comenzó el
exitoso concierto con el hipnótico sonido de las marimbas en un repetitivo diseño
rítmico-melódico típico de la música africana en Omphalo Centric Lecture de Nigel Westlake. Una pieza cuyo sentido
minimalista la acerca a Music for Pieces
of Wood, de Steve Reich, gurú del minimalismo estadounidense que plantea un
concentrado orden de secuencias cambiantes de gran complejidad interpretativa. Toda
una demostración de sincronización, fuerza y precisión rítmica milimétrica fue Trio per uno de Nebojsa Zivkovic, en la
que entre dos movimientos casi salvajes se inserta otro de onírica sonoridad de
láminas metálicas sugerente del gamelan. El maravilloso arreglo del famoso Adagio para cuerdas de Samuel Barber dio
paso a Musique de Table de Thierry de
Mey que, junto a Hematofonía para
percusión corporal, de Héctor Infanzón, fueron las piezas más curiosas por su
propuesta de que la ejecución rítmica derive en sorprendente y lúdico
movimiento coreográfico con espacio para el humor.
Per
suonare a 4 de Aldo Rodríguez hechizó con las onomatopeyas vocales y el
sonido tan característicamente mexicano de las marimbas, mientras que el
tonante redoblar de los industriales bidones en Stinkin Garbage de Ed Argenziano consiguió transportarnos a la
mismísima fragua de Vulcano.
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jueves, 2 de agosto de 2012
Bach por Piacere
Bach por Piacere
Accademia
del Piacere
Fahmi
Alqhai, quintón y dirección
Rami
Alqhai y Rodney Prada, violas de gamba
Alberto
Martínez Molina, clave y órgano
Enrique
Solinís, tiorba
Obras
de Johann Sebastian Bach
San
Juan de los Caballeros
Luis
Hidalgo Martín
La Accademia del Piacere clausuró la
cuadragésimo tercera edición de la Semana de Música Sacra que en sus cuatro
sesiones ha ofrecido sendos programas de grande y variado interés en manos de
músicos de altísima calidad. Aunque más exitosa en lo artístico que en la
afluencia de un público, seguramente mermado por la crisis, la Semana sigue
reivindicándose año a año y sólo superada en longevidad por las actividades de
la Sociedad Filarmónica se confirma junto a ésta como una de las
manifestaciones imprescindibles de la vida cultural segoviana.
La Accademia del Piacere constituida
para esta ocasión por cinco músicos, dos de los cuales pudimos escuchar el año
pasado como integrantes de Il Suonar Parlante en un programa dedicado a El Arte de la Fuga, presentó un
monográfico de obras de Johann Sebastian Bach correspondientes al periodo de
Leipzig y que, curiosamente, todas fueron concebidas para tecla, ya fuera clave
u órgano, con la única excepción del Contrapunctus
VIII perteneciente al ya citado El
Arte de la Fuga que como obra especulativa no estaba destinada a ningún
instrumento concreto. Por lo tanto todas las composiciones fueron ofrecidas en
adaptaciones a la plantilla instrumental. Esta enriquecedora práctica de la
transcripción que era habitual y perfectamente asumida por los compositores
hasta casi finales del siglo XVIII da una visión complementaria y novedosa de la creación musical, pero no debe
ser tenida en cuenta a la hora de enjuiciar la calidad compositiva de un autor,
salvo por su capacidad para generar una obra nueva a través de la
transformación. No cabe duda que en ambos sentidos Bach era un genio y como
ejemplo están sus arreglos de Corelli o Vivaldi y también cómo suenan sus
composiciones en manos de músicos de jazz o incluso rock.
Accademia
del Piacere y su director Fahmi Alqhai, que además soporta el mayor peso
interpretativo, seleccionaron obras de altísimo interés y belleza que les
permitieron brillar en musicalidad. La claridad de las violas en el discurso de
las voces en el Contapunctus VIII; la
fuerza expresiva, casi de concierto orquestal, conseguida en la fantástica Sonata en trío nº 6 BWV 530; el juego
ornamental, ya sea por la introducción de sutiles cromatismos o por la leve
alteración de los valores rítmicos, o el emotivo crescendo ligeramente accellerando con que cerraron el Aria final de las Variaciones
Goldberg fueron algunos de los principales logros del conjunto. Pero
problemas como la progresiva desafinación de algunos instrumentos durante las Goldberg o la fragmentación de éstas por
una selección que inevitablemente cercena la milimétrica obra de ingeniería
estructural ideada por Bach, así como la falta de contrastes debida a una
sonoridad demasiado grave en la Sonata en
trío nº 3 BWV 527 restaron magia al Piacere.
Publicado en El Norte de Castilla el 29-7-2012
miércoles, 1 de agosto de 2012
Brodsky Quartet, la tormenta
Brodsky Quartet, la
tormenta
Brodsky Quartet
Daniel Rowland e Ian Belton. violínes
Paul Cassidy, viola
Jacqueline Thomas, violonchelo
Obras
de Purcell, Tanaka, Beethoven, Schubert, Puccini y Debussy
Sala
de la Galera del Alcázar
Luis
Hidalgo Martín
No creo exagerar si digo que el
acontecimiento musical del año en la provincia de Segovia es la actuación del
Brodsky Quartet en la Semana de Música de Cámara. Esta agrupación inglesa que
inició su andadura en 1972 se ha convertido en una de las instituciones más
sólidas en el mundo de la música clásica. Es desde hace años referente
principal en las interpretaciones de las obras más importantes de los
compositores fundamentales del género cuartetístico, el más complejo y el que
mejor contiene la esencia de la composición musical, y como ejemplo hay que
destacar sus versiones de autores como Shostakovich o Beethoven a los que,
después de lo escuchado el jueves en el Alcázar, habría que sumar su radical
Debussy. Y es que el Brodsky Quartet, del que pudimos disfrutar en este mismo
ciclo hace ya doce años, se distingue, aparte de por una puesta en escena que
se aleja del encopetamiento habitual que suele reinar en el panorama clásico,
por la fogosidad, vértigo y audacia de sus interpretaciones, por una manera de
hacer música que se aparta de los convencionalismos y por una técnica y
sincronización apabullantes.
El éxito del concierto de Brodsky
Quartet que transcurrió bajo la fuerte tormenta y obligó a trasladar el
escenario del Patio de Ármas a la sala de La Galera, residió también en la
elección de un repertorio en el que ni una sola nota estaba de más, con lo que
el conjunto inglés demostró que no sólo sabe tocar bien sino que también sabe
programar, destreza que no siempre convive con el virtuosismo. Ordenadas en dos
partes que arrancaban con una pieza en un único movimiento, seguida de una obra
de homenaje mortuorio que desembocaba en un gran cuarteto, todas las
composiciones planteaban alguna novedad en el tiempo en el que fueron escritas,
es decir, todas fueron vanguardistas en su momento, y todas aportaron al
concierto una oportunidad para que los músicos explotaran sus cualidades
técnicas y exploraran diversos lugares expresivos.
Ya la Chacona en sol menor de Henry Purcell fue toda una declaración de
intenciones de lo que después escucharíamos. Comprometida en una expresión
profunda y sin concesiones al manierismo estilístico de algunos conjuntos
especializados en el Barroco, dio paso a la composición de la japonesa Karen
Tanaka, Ante la tumba de Beethoven,
que establecía el paralelismo de honda emoción y carácter funerario de tombeau con Crisantemi de Puccini, ubicada ya en la segunda parte.
El amargo y tortuoso Cuarteto
Serioso Op. 95 De Beethoven tuvo como marco sonoro la fase más activa de la
tormenta que derivó en un arrollador huracán expresivo de los músicos.
En la segunda parte, iniciada con el
trágico Movimiento de Cuarteto D. 703
de Schubert, residió el momento culminante del concierto durante la
interpretación del Cuarteto en sol menor
de Debussy que representó el encuentro con la luz en un concierto marcado por
la oscuridad y densidad de las obras, escritas todas ellas en modo menor. La sustancial
lectura del Brodsky Quartet maravilló con sus amplios arcos dinámicos, con una
textura fibrosa y un temperamento vital e intensamente comprometido en busca de
la misteriosa belleza que tan singular obra entraña.
Fuerza, sonoridad, carácter,
velocidad... Brodsky Quartet, la tormenta.
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martes, 31 de julio de 2012
Los sonidos ante el espejo
Los sonidos ante el espejo
Rejoice!
Laia
Falcón, soprano
Ángel
Luis Castaño, acordeón
David
del Puerto, guitarra eléctrica
Música
de David del Puerto
San
Juan de los Caballeros
Luis
Hidalgo Martín
La música contemporánea, aquella que
surge de nuestras inquietudes intelectuales, la que mejor puede definir nuestro
momento estético y, en definitiva, aquella que simplemente nos pone ante el
espejo y nos encara con las dudas y certezas de esta sociedad global, está muy
escasamente presente en nuestra vida cultural. Como si viviésemos en una
burbuja de hedonismo en la que sólo las bellezas del pasado, perfectamente
digeridas, ya explicadas y aceptadas, pudiesen ser causa de placer y belleza,
la mayoría de los ciclos de conciertos no programan obras que, como mucho, no
sean anteriores a los años cuarenta de la pasada centuria, condenando al gueto
de los ciclos especializados cualquier composición posterior. La Semana de
Música de Cámara no es ajena a este comportamiento y sólo de vez en cuando ha
podido escucharse, prácticamente como relleno de programa, alguna obra más
encuadrada en el siglo XX que en lo estrictamente contemporáneo.
Pero en esta ocasión, en un gesto
atrevido a la vez que comprometido, la Semana ha reservado una sesión completa
para el encuentro (para algunos, el descubrimiento) con Carmen Replay. Encargado en 2009 por el Teatro Real de Madrid a
David del Puerto (Premio Nacional de Música 2005) este ballet, que el miércoles
pudimos escuchar en su versión de concierto para soprano, acordeón y guitarra
eléctrica, es una original creación inspirada en escenarios y episodios de la
ópera Carmen de Georges Bizet.
El eclecticismo y la cualidad
tímbrica son los factores más destacados de la composición de David del Puerto,
en la que elementos diversos procedentes del sinfonismo, el jazz, el rock, la
música popular... salpicados de breves retazos melódicos del original de Bizet,
que confieren unidad a la forma, van tejiendo un tapiz sonoro altamente
expresivo como marco para las evoluciones de la voz.
Las prestaciones de los tres
intérpretes estuvieron a gran altura y resultaron magníficamente conjuntadas en
una música de gran complejidad. La soprano Laia Falcón hizo gala de una voz
versátil y de gran belleza, aunque en la sutil dramatización resultase un poco
forzada. El acordeonista Ángel Luis Castaño, bien conocido por el público
segoviano, volvió a brindarnos una magnífica sesión de musicalidad. Pero fue
David del Puerto, que soporta el mayor peso de la interpretación, quien
deslumbró por el conocimiento y virtuosista manejo de los recursos electrónicos
aplicados a la guitarra eléctrica y su
capacidad para embrujar con texturas y sonidos subyugantes en una noche
tormentosa en lo meteorológico pero de gran bonanza en lo artístico.
Publicado en El Norte de Castilla el 27-7-2012
jueves, 26 de julio de 2012
Brillante
Brillante
Iván
Martín, piano
Obras
de Soler, Clementi, Liszt, Debussy, Chopin y Bach
San
Juan de los Caballeros
Luis
Hidalgo Martín
Cuarenta y tres veranos lleva la Semana de
Música de Cámara acercándonos las mejores obras e intérpretes de un género
fundamental de la gran música. Cuarenta y tres años que han servido para que
este ciclo, el más veterano de la provincia, deje una huella profunda e
insustituible en la vida cultural segoviana y se convierta en uno de los
principales argumentos de la riqueza de nuestro patrimonio cultural. Cuarenta y
tres años en los que, en época de bonanza, la Semana ha prolongado sus días o,
como en la que ahora toca, se ha visto obligada a reducir su desarrollo a las
dimensiones de un puente largo; cuarenta y tres años con algunos errores,
incluso con escandalosas decepciones, pero sobre todo, cuarenta y tres años con
muchos grandes éxitos y notabilísimos aciertos, y como muestra basta el ejemplo del concierto inaugural
de esta edición en el que el canario Iván Martín encantó con su musicalidad al
público asistente al maravilloso marco de San Juan de los Caballeros.
Con la actuación de Iván Martín se
completaba otro de los aciertos a medio plazo de la Semana, conseguir que en
tres años hayan pasado por San Juan de los Caballeros los dos artistas más
importantes de la brillante nueva generación de pianistas españoles: el propio Iván
Martín y el madrileño Luis Fernando Pérez.
El pianista canario abordó un programa
bien variado y de un fuerte carácter didáctico con obras de compositores cuya
contribución ha sido fundamental para el desarrollo del pianismo moderno.
Aunque no excesivamente conocido por
el público Antonio Soler forma junto a Scarlatti y Boccherini un triángulo
mágico en la música española del XVIII. Reivindicadas por lo nuevos pianistas,
sus sonatas, al igual que las de otra figura como Blasco de Nebra, son toda una
sorpresa para el público por su calidad, belleza y fuerza expresiva, valores intrínsecos
que la solidez interpretativa de Iván Martín potenció al máximo y que se
prolongarían en la efervescente Sonata nº
2 Op. 24 de Muzio Clementi que dio paso al descanso.
Si la primera parte fue sugerente y
emotiva la segunda se caracterizó por la fuerza caudalosa de la elocuencia
musical de Iván Martín. El virtuosismo sin fisuras del que es poseedor se puso
al servicio de una musicalidad inteligente y sensible para crear una paleta de
colores deslumbrante en intensidad y variedad y un continuo fluir de recursos
expresivos que, unido a una perfecta caracterización de cada estilo, hizo que
la fascinación de la interpretación alcanzase alturas vertiginosas en Funerailles de Liszt, en los tres
sutiles preludios de Debussy o en la impresionante Gran Polonesa Brillante de Chopin.
Los aplausos de un público entregado
fueron agradecidos con un espectacular Estudio
Revolucionario de Chopin y un hondo coral de Bach.
Publicado en El Norte de Castilla 25-7-2012
martes, 24 de julio de 2012
Bonito
Bonito
Orquesta
de Cámara de España
Vicente
Cueva, violín y director
Obras de Morricone, Moore, Lloyd Webber, Umebayashy,
Grundman, Zimmer, Bernstein, John, Rota y Williams
Patio
de Armas de El Alcázar
Luis
Hidalgo Martín
En el año 1986 la editorial Taurus publicó la
traducción de la Historia Universal de la
Música de Gerald Abraham, obra capital por su clarividencia para los que
por entonces estábamos inmersos en nuestros estudios musicales y que en medio
del secarral español de publicaciones especializadas en nuestra lengua fue
lluvia benéfica y renovadora. La crítica especializada lo acogió como un gran
acontecimiento, pero en dos o tres reseñas de prestigiosos autores observé la
acertada coincidencia en el reproche por la traducción de términos en inglés
como ameno, primoroso, refinado, delicado, exacto o meticuloso, por
simplemente: bonito. Desde entonces este epíteto se
convirtió en tabú para mí y tanto en mis conversaciones, como en los escritos
que en los últimos quince años se han publicado en este periódico, he evitado
referirme a un espectáculo u obra musical como algo bonito.
Pero, tras escuchar el sábado en una
fantástica noche veraniega en el Alcázar a la Orquesta de Cámara de España un
programa titulado La música en el cine,
creo llegado el momento de liberarme de ataduras y por fin decir que este
concierto fue, un concierto bonito. Bonito en todos los posibles significados
de la palabra, incluida también esa connotación de simpleza que puede entrañar,
pero es que muchas veces la simplicidad puede ser el camino más directo al
corazón que es a donde apuntaron muchas de las melodías seleccionadas por la
Orquesta de Cámara de España para confeccionar un programa en el que estaban algunos
de los mejores compositores del cine del último medio siglo. Aunque quizá la
sustitución de algunas piezas por otras de autores imprescindibles como Bernard
Herrman, Henry Mancini, Miklós Rózsa o Maurice Jarré hubiera contribuido a
ofrecer una panorámica más variada y ajustada a la importancia de la música
cinematográfica como obra de arte en sí misma y hubiera evitado el excesivo
edulcoramiento que algunos temas aportaban.
Bonito concierto también por la
interpretación, muy cuidadosa en la variedad dinámica y en el realce de una
expresión emotiva y sincera, muy preocupada por la creación de un timbre refinado
en la cuerda y que sumado a las efectistas aportaciones de la batería y el arpa
permitió la percepción, rayando la visualización, de ensoñadoras coloraciones.
Y finalmente, bonito concierto,
porque la Orquesta de Cámara de España, con unos magníficos arreglos
orquestales e imbuida de la magia del cine, nos llevó a lugares para la nostalgia
y la emoción con Cinema Paradiso de Ennio Morricone o El
Padrino de Nino Rota, para la aventura y la seducción rítmica de Piratas del Caribe de Hans Zimmer y West Side Story de Leonard Bernstein, a
la vez que nos brindó oportunidad de recrear un imaginario combate entre el
fascinante Darth Vader e Indiana Jones con la genial música de John Williams.
El buen sentido del humor de
orquesta y percusionista quedó de manifiesto en la deliciosa primera propina La máquina de escribir de Leroy Anderson
mientras que el sentido Adios Nonino
de Astor Piazzolla puso el punto final.
Bonito.
Publicado en El Norte de Castilla 23-7-2012
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lunes, 9 de abril de 2012
Llama viva en la noche oscura
Llama viva en la noche oscura
30 Semana de Música Sacra de Segovia
Amancio Prada, guitarra y voz
Hilary Fielding y Rafael Domínguez, violonchelos
Escolanía de Segovia
María Luisa Martín, directora de la Escolanía
El Cántico Espiritual y otras canciones de San Juan de la Cruz
Iglesia de San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga
Luis Hidalgo Martín
La trigésima edición de la Semana de Música Sacra se ha caracterizado por la emoción; y de extrema emoción podría calificarse el concierto de clausura protagonizado por Amancio Prada y la Escolanía de Segovia unidos para interpretar una vez más, pero siempre como si fuese la primera, el Cántico espiritual que, con los versos de San Juan de la Cruz, el gran músico leonés compusiera y estrenara en nuestra ciudad hace ahora treinta y cinco años.
Con todas las entradas agotadas, la sentida actuación acontecida en la iglesia de San Juan de los Caballeros maravilló por la sencillez con la que fue dicha esa simbiosis perfecta de palabra y música que supone tanto el Cántico espiritual como las cuatro canciones que, también sobre poemas del poeta de Fontiveros, completaron el programa.
La puesta en escena, de la que fue responsable Andrea Isasi, permitió un movimiento y disposición de la dúctil Escolanía que sirvió para crear imágenes de gran belleza y hondo efecto que, sin renuncia alguna a cierta deliciosa ingenuidad, contribuyeron a la evocación de la noche oscura y al realce del mensaje del Cántico. Una escenografía que relacionándola con la figura de San Juan de la Cruz, adjetivaría de descalza y efectiva. Epítetos estos que podrían aplicarse también al aspecto interpretativo, pues con el mero acompañamiento de dos violonchelos, la escolanía y la guitarra y voz del propio Amancio Prada, se consiguió una variedad de color y expresión verdaderamente abrumadora.
La elección de tres instrumentos de tesitura grave aportó una gran cohesión al sonido instrumental que se benefició además de una sonorización discreta pero que igualaba el volumen de los arcos con la pulsación guitarrística, el diálogo a tres bandas entre violonchelos y guitarra creó momentos de auténtica magia en una música tan profunda y sugestiva como el texto en el que se funde. La continua variación rítmica, siempre al servicio de la palabra, la infatigable modulación armónica, la constante alternancia entre el modo mayor y menor y una línea melódica que, desde la estilización, recuerda ciertas formas populares definen el estilo de la composición, la cual reserva a las preciosas y disciplinadas voces de la Escolanía algunos de sus momentos más candorosos.
Pero sin duda la parte del león fue la correspondiente a Amancio Prada, ese moderno y selecto juglar, enamorado de los romances como demostró abriendo el concierto con el del Conde Arnaldos, que aparte de hacer gala de una prodigiosa memoria, tocar la guitarra con absoluta maestría y musicalidad, es dueño de una prodigiosa voz, grande en extensión, con unos graves aterciopelados, un registro agudo intenso y brillante, altamente expresivo y una dicción clarísima, capaz de alumbrar con llama viva todos los detalles del texto.
Tres sugestivas propinas, la última con el público convertido en coro, cerraron un concierto lujoso, hermoso y de emoción a flor de piel.
martes, 3 de abril de 2012
Seducción
Seducción
30 Semana de Música Sacra de Segovia
Vocalia Taldea. Coro femenino
Cristina Saldías, piano
Basilio Astulez, director
Obras de Sarasola, Ugalde, Orbán, Pamintuan, Ibáñez, Alcaraz, Sato y Chilcott
Iglesia de San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga
Luis Hidalgo Martín
Hasta ahora nunca había sucedido que en una misma edición de la Semana de Música Sacra tuviésemos la suerte de contar con dos agrupaciones, una de voces graves y de agudas la otra, de excelente calidad ambas y dedicadas a fascinantes programas con música de los siglos XX y XXI. Una magnífica oportunidad para, más que comparar, disfrutar de dos formas distintas de hacer llegar la música al corazón.
El coro femenino Vocalia Taldea formado por cantantes de las tres provincias vascas y brillantemente dirigido por su fundador Basilio Astulez fascinó al auditorio de San Juan de los Caballeros con la sensualidad de su expresión y un programa interesantísimo que supuso un maravilloso regalo para el oído.
Un Pater Noster y un Ave Maris Stella de Xabier Sarasola y Eva Ugalde abrieron el concierto creando un clima de beatífica belleza que sirvió de preludio para la Missa nº 6 de Gyorgy Orbán. Esta obra en la que cada número desarrolla una estética diferente, en una especie de suite moderna que confiere gran variedad pero que también resta unidad a la estructura general, brindó oportunidad para que las voces desplegaran un magnífico trabajo dinámico y una sugerente belleza tímbrica. El impresionista Kyrie y el Benedictus gozaron de gran dulzura melódica y muy relevante en la trasparencia del bachiano Agnus Dei fue la aportación de la pianista Cristina Saldías.
La primera parte se cerró con una genial obra de enorme fuerza expresiva y descriptiva: Crucifixus de John Pamintuan. Una verdadera bofetada de poliritmia, reiteración, cromatísmo y dureza interválica que genera un sonido cruel y tortuoso que sólo una gran dirección y técnica vocal pueden crear.
En la segunda parte pudimos disfrutar de dos expresivos Ave María de Francisco Ibáñez-Iribarría y Kentaro Sato, de un Nunc Dimittis de Albert Alcaraz que resulto de una delicadeza extrema por la belleza de la composición y la cohesión y dulzura de las voces maravillosamente empastadas con el piano; y de la preciosa A little Jazz Mass de Bob Chilcott donde el encanto del jazz, la seducción interpretativa del coro y la pianista y una dirección entusiasta y fresca fueron de la mano para crear momentos mágicos absolutamente inolvidables.
La repetición del delicioso Kyrie de la misa de Chilcott en agradecimiento a los aplausos del público puso fin a un concierto para recordar.
¿Qué es música sacra?
¿Qué es música sacra?
30 Semana de Música Sacra de Segovia
Aswat-Voces
Karima Nayt, voz
Juan Gómez, guitarra
Fredrik Gille, percusión
Erik Rydvall, nyckelharpa
Iglesia de San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga
Luis Hidalgo Martín
¿Qué es música sacra?
Aunque tan magnífico dilema, que desde hace siglos es fuente de continua polémica, no va a ser resuelto en estas modestas líneas, no quiero desaprovechar la oportunidad para dar mi opinión. Creo que la música sacra se desarrolla en dos planos que, aunque paralelos, a veces están estrechamente interconectados: uno objetivo y otro subjetivo. En el primero se incluiría toda la música hecha en alabanza a Dios y su obra, independientemente de la también polémica diferenciación entre música litúrgica y religiosa, mientras que en el segundo se presentarían aquellas músicas que aunque no hayan sido creadas con una motivación o intención religiosa, sirven al oyente para la recreación espiritual o la reflexión sobre lo divino. Como puede observarse el primer plano queda definido por la intencionalidad del compositor y el segundo por la asimilación o reacción del oyente; sin duda dos vías complementarias.
Ésta introducción intenta responder a la pregunta sobre si el concierto de Aswat-Voces se adaptaba a un ciclo de música sacra. Creo que desde el campo objetivo no era así, pero desde el subjetivo la cosa puede cambiar y cada uno deberá dar su respuesta. Cuando escuchaba el concierto mi opinión subjetiva hubiera sido negativa, pero mientras escribo y recuerdo la belleza tímbrica y las variadas inflexiones de la voz de Karima Nayt, los exóticos arpegios de la guitarra flamenca de Juan Gómez, los intrincados ritmos del percusionista Fredrik Guille, o la sugerente sonoridad del infrecuente nyckkelharpa o viola de teclas de Erik Rydvall, siento que me reconforto. También me produce alegría evocar la mezcla de estilos tan dispares como el vals francés, la rumba, la canción árabe tradicional, la música sefardí o el folklore sueco, que transmitieron una gran sensación de universalidad en manos de estos músicos de nacionalidad argelina, sueca y española capaces de convertir la interpretación en un acto de comunión. Y también me emociona y da esperanza esa demostración de, no sé si respeto, bondad, humanidad, o todo a la vez, cuando de pronto se hace el silencio, expectación, tensión, uno de los intérpretes reconoce haberse quedado en blanco, abrumado pide perdón, el público aplaude y... la vida sigue.
Releo el párrafo anterior y encuentro palabras como: alegría, reconforta, universalidad, comunión, emoción, esperanza, perdón, respeto, bondad, humanidad y vida. Sí, ahora creo que algo sacro aconteció con la música de Aswat-Voces.
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