viernes, 29 de septiembre de 2017

Gracias, Marciano.



                                          Se nos ha ido Marciano Cuesta Polo, una de las personas más interesantes de la cultura segoviana. Un amigo y un maestro que regalaba conocimiento a todo el que quisiera prestar interés. Leer su poesía y su música, escucharle hablar de gramática y literatura o departir reposadamente sobre música, eran fuentes inagotables de placer y aprendizaje.

       Su erudito conocimiento musical, especialmente del periodo renacentista, quedó plasmado en la edición del fantástico trabajo de ordenación y transcripción de las "38 obras castellanas del Cancionero de la Catedral de Segovia" y en numerosos estudios sobre obras de los grandes compositores españoles y europeos renacentistas. 

            Su pasión por compositores como Josquin des Prez, Tomás Luis de Victoria y Johann Sebastian Bach, representantes de la quintaesencia musical, no le impedía disfrutar e interesarse por otras músicas más terrenas. Fruto de ello fue su libro "Danzas de paloteo rituales del Corpus y Libros de cofradía en Veganzones" donde a su buena pluma unió sus dotes de historiador y una modélica claridad y detalle en la transcripción musical que lo convierte en uno de los mejores trabajos sobre folklore castellano publicados.

            Gracias, Marciano, por tu amistad y conocimiento. Hasta siempre.  












viernes, 22 de septiembre de 2017

Miradas



Ojos de puente los míos
por donde pasan las aguas
que van a dar al olvido.


Sobre mi frente de acero
mirando por las barandas 
caminan mis pensamientos.

Mi nuca negra es el mar,
donde se pierden los ríos,
y mis sueños son las nubes
por y para las que vivo.

Ojos de puente los míos 
por donde pasan las aguas
que van a dar al olvido.

(Manuel Altolaguirre)



Septiembre.... Otoño ad portas




"September"

Música de Robin Pearson

Luis Hidalgo Martín 
(guitarra)





viernes, 15 de septiembre de 2017

Cavatina - Stanley Myers







          Después de varios meses sin pasar por aquí, vuelvo con este video dedicado a mi hermano Joaquín para que se ponga bueno pronto.

             Ahora que casi todo está a un sólo click de distancia, parece que se nos ha olvidado la laboriosidad de algunas cosas en aquellos tiempos, casi remotos, en los que la vida lentamente transcurría sin internet.

      Yo, como músico, recuerdo especialmente la gran dificultad para acceder a determinados discos y partituras que eran esenciales en la formación instrumental. Cinco viajes a Madrid y 5.800 pesetas (de las del año 1987) me costó encontrar una grabación integral de la obra para laúd de Bach. Con las partituras, otro tanto, viajes a la "capital" y largo peregrinar por las, ya en su mayoría desaparecidas, estanterías del Real Musical, Garijo, Unión Musical, Garrido-Bailén o las guitarrerías de Ópera, para probar fortuna y encontrar alguna obra con la que aflojar el bolsillo y renovar el clásico repertorio académico.

             Hace 33 años mi hermano Joaquín trabajaba en la comunidad murciana y gracias a su participación y contactos en la Joven Orquesta de Murcia recopiló para mi un repertorio de piezas guitarrísticas que rápidamente me hizo llegar. Fotocopia de fotocopias, algunas casi ilegibles, tenían la mayoría de ellas el don de la novedad. Allí estaba esta "Cavatina" de Stanley Myers, célebre tema de la impactante película protagonizada por Robert de Niro "El cazador", que rápidamente aprendí y que desde entonces, con mejores o peores dedos, siempre he mantenido en mi repertorio preferido.  

               Que esta hermosa música y esas imágenes de ciervos, que tan bien reflejan fuerza y libertad, sirvan para desearos un buen fin de semana.

                Y un beso agradecido para Joaquín.





lunes, 3 de abril de 2017

Capricho árabe - Francisco Tárrega



Capricho árabe - Francisco Tárrega

(Villareal 1852 - Barcelona 1909)

Interpretación de guitarra: Luis Hidalgo Martín

Compuesta en 1892 y dedicada a tomás Bretón, "Capricho árabe" es la obra más popular de Francisco Tárrega.  
En ella se combina virtuosismo de corte romántico con característicos rasgos nacionalistas de la música española de finales del siglo XIX.

El vídeo está ilustrado con cuadros de pintores de la corriente orientalista, a excepción de "Omens of hafez" del actual pintor hiperrealista iraní Iman Maleki.

viernes, 2 de diciembre de 2016

viernes, 18 de noviembre de 2016

Ráfaga - Joaquín Turina



            Ráfaga de Joaquín Turina, una de mis obras preferidas y a la que siempre he intentado dar un toque personal.




domingo, 31 de julio de 2016

Vital




              Hace cuatro años, Patricia Kraus fue la encargada de inaugurar la trigésimo séptima edición del Festival de Segovia. Gustó mucho su concierto aunque un lugar, encantador sí, pero de excesivo tránsito, como la Plaza de San Martín no reuniera las mejores condiciones para la justa apreciación de los valores de la cantante. En esta edición del festival la organización ha buscado un entorno como el minimalista Jardín de los Zuloaga para que lo que, entonces parecía intuirse, se manifieste ahora como la confirmación de un importante caudal de musicalidad, versatilidad, invención y condición vocal.

            Acompañada de una solvente banda formada por piano, saxo, bajo y batería, la cantante desplegó un amplio repertorio, basado en su último disco Ecos, en el que destacó como principal característica la diversidad estilística. Funky, bolero, rhythm and blues, rumba, balada, soul o canción de autor, estilos todos sazonados con un personal modo jazzístico que infunde unidad al programa y, a la vez, distinguidos todos por su adecuación al género original; cualidad esta que, aparte de las grandes intervenciones solistas, perfectamente determina la alta calidad de los intérpretes en escena.

            Momentos de gran altura emotiva como los homenajes a Billie Holiday, La Lupe, Paco de Lucía, George Gershwin, Mercedes Sosa o Ariel Ramírez; renovadas versiones de Quincy Jones, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Bob Marley, Mina y Alejandro Lemer, o canciones de autoría propia sirvieron para que Patricia Kraus mostrase su maestría a través de una depurada técnica, clarísima dicción perfectamente adaptada al sentido textual, belleza tímbrica, portentosos agudos y un talento innato para la improvisación en scat e imitación de la tímbrica instrumental.

            Una presencia desenfadada en escena y una buena comunicación con el público, cuyo coreo y acompañamiento de palmas sirvió de base para algunas improvisaciones, fueron elementos añadidos para la creación de una ideal fiesta de intensa musicalidad, frescura y vitalidad.

Luis Hidalgo Martín


41 Festival de Segovia

Ecos

Patricia Kraus, voz
Gherardo Catanzaro, piano y teclados
Enrico Barbaro, bajo
Georvis Pico, batería
Ramiro Obedman, saxo y flauta

Jardín de los Zuloaga












sábado, 30 de julio de 2016

Punto de fusión





         El 41 Festival de Segovia, en la inusualmente cálida noche estival del viernes en el Patio de Armas de El Alcázar, nos brindó la oportunidad de disfrutar la maravillosa actuación de Andreas Prittwitz & Lookingback Septet en su espectáculo Zambra Barroca.

            Aunque con una formación diferente, el conjunto que dirige Andreas Prittwitz ya nos visitó en este mismo festival en su edición del año 2010. Si su concierto de entonces fue satisfactorio, aunque pudo plantear alguna objeción en cuanto al concepto, este que ahora nos ocupa cabe ser definido como excelente. La madurez del conjunto, con fantásticas nuevas incorporaciones, y sobre todo del sentido del espectáculo -de cómo plantear la complejidad de la fusión en un discurso coherente y sólido- ha sufrido una transformación asombrosa que le llevará a cosechar cuantiosas victorias artísticas como la obtenida en El Alcázar ante un numeroso público totalmente entregado.

            Personalmente pienso que aparte de la excelencia artística de los intérpretes, tanto en el campo individual como en el colectivo, o la elección de un repertorio de alta calidad y belleza, el principal logro de Andreas Prittwitz & Lookingback Septet es su manera de fusionar dos músicas aparentemente tan dispares como la flamenca y la barroca. Sin embargo en el transcurso del concierto se va advirtiendo cómo una misma semilla -el gusto por la improvisación- enraíza en un tronco común, ramifica por el misterioso complemento de la diferencia y crea un delicioso fruto madurado por aportaciones nacidas del respeto, la cesión, la admiración mutua y el deseo de explorar caminos ignotos ¡Cuanto aprenderían nuestros cortos políticos en un concierto así!

            En numerosas ocasiones he planteado mis reticencias ante la música de fusión. No sé si la moda, en algunos casos, o la incapacidad de los intérpretes, en otros, nos han llevado a músicas en las que un estilo dominante hace ligeros guiños a otros menores. Andreas Prittwitz & Lookingback Septet ha conseguido el punto de fusión perfecto, el equilibrio justo para que dos estilos cambien de estado y fluyan por nuestros oídos directos al cerebro y al corazón apasionando el alma.

            Quizás podría destacar momentos sublimes, mágicos, de felicidad verdadera, de sorprendentes hallazgos, situaciones numerosas que se convirtieron en cotidianas durante el concierto; pero ¿son capaces estas letras de recrearlas de alguna manera? Sin duda creo que lo mejor es que los que estuvimos presentes guardemos cuidadosamente en nuestra memoria lo acontecido y que los ausentes corran a escuchar a Andreas Prittwitz & Lookingback Septet.

Luis Hidalgo Martín


41 Festival de Segovia

"Zambra Barroca"

Andreas Prittwitz & Lookingback Septet
Eva Durán, cante
Jorge Enrique García, contratenor
Mario Montoya, guitarra flamenca
Ramiro Morales, guitarra barroca y archilaúd
Joan Espina, violín
Roberto Terrón, contrabajo
Andreas Prittwitz, flautas de pico, clarinete, saxo y dirección

Música flamenca y de Purcell, Haendel, Sanz, Vivaldi, Bach, Monteverdi, Corbetta y Soler

Patio de Armas de El Alcázar 








viernes, 29 de julio de 2016

Emoción a flor de piel





Al hilo de la triste y prematura muerte de Nicolau de Figueiredo aquí está mi crítica de su concierto el 24 de julio de 2008 en la Semana de Música de Cámara de Segovia. El tiempo pasa, pero algunas cosas siguen plenamente vigentes. 


Emoción a flor de piel

Domenico Scarlatti y después Luigi Boccherini tuvieron la buena y mala suerte de recabar en la corte española. Por un lado se empaparon de la música popular y crearon un lenguaje vanguardista, especial y propio y por otro se vieron relegados a una segunda fila en el reconocimiento internacional debido a la poca influencia de la España del siglo XVIII.

Pero para hacer justicia a la música, en este caso de Scarlatti y de un escasamente reconocido Antonio Soler, sirven conciertos como el ofrecido el jueves por el impresionante clavecinista brasileño Nicolau de Figueiredo dentro de la Semana de Música de Cámara. Posiblemente esta haya sido la más impactante actuación dentro de lo hasta ahora acontecido y desgraciadamente fue presenciada por un pequeño número de espectadores. Es evidente que hay quien solamente se siente atraído por los grandes nombres sin reparar en la calidad, interés, o simplemente búsqueda de la sorpresa. Sin duda este no es un problema de este ciclo sino que forma parte de la idiosincrasia segoviana y esta incapacidad para nutrir propuestas culturales de esta calidad con un número digno de espectadores es uno de los grandes lastres que la candidatura de Segovia a la capitalidad cultural europea padece sin que parezca que se haga nada por evitarlo. Quizás menos fastos y acumulación de espectáculos y un reconocimiento de la realidad junto a un mayor compromiso con la didáctica, la estimulación y la valoración de los elementos culturales propios ayudasen a corregir el problema.

Es muy difícil describir la interpretación de Nicolau de Figueiredo pues hay que verlo y escucharlo para entender cuales son las causas que generan la fascinación, pero con gran esfuerzo podría reducirse a la elección de repertorio y una enorme técnica y compromiso interpretativo. La música de Scarlatti y su alumno Soler es una maravilla en su fusión del estilo barroco italiano y la música popular española. Las peculiares imitaciones guitarrísticas, las vertiginosas repeticiones de notas y los característicos giros rítmicos y melódicos que nuestro oído moderno relaciona con el flamenco y que sin embargo son previos a este y forman parte del folclore español desde siglos, se amoldan perfectamente en la sonata bipartita con un gran talento inventivo y un embriagador gusto por la disonancia. Con estos mimbres, a través de un apabullante virtuosismo, claridad en el fraseo y conducción de las voces y una expresión fantásticamente adecuada a cada momento, la emoción que el clavecinista transmite es  una autentica fiesta para el alma.

Su interpretación del Fandango de Soler  fue un hito que guardaré en mi memoria. Ojalá volvamos a escucharle pronto y entonces seamos más.


Luis Hidalgo Martín


39 Semana de Música de Cámara de Segovia

Nicolau de Figueiredo, clave
Obras de Scarlatti y Soler

San Juan de los Caballeros








jueves, 28 de julio de 2016

Del paraiso y el infierno







             El 24 de marzo de 1916, en mitad del Canal de la Mancha, un torpedo del submarino alemán SM UB-29 partía en dos el buque de bandera francesa Sussex. En pocos minutos ochenta de sus pasajeros fueron tragados por las frías aguas atlánticas, ochenta vidas truncadas por el insensato destino además de por la estéril y absurda crueldad de la guerra, entre ellas la de Enrique Granados, que a salvo en un bote salvavidas no dudó lanzarse de nuevo al agua para intentar salvar a su esposa. Desaparecía así, a los cuarenta y ocho años, aclamado internacionalmente, sin haber alcanzado la cima de su arte y teniendo aún un largo camino por recorrer, uno de los más importantes valores de la música española.

            Sin olvidar el centenario de tal efeméride, el Trío Arriaga en su concierto de la 47 Semana de Música de Cámara de Segovia, ofreció dos hermosas obras del compositor leridano. Con cierta frecuencia este tipo de homenajes alrededor de una fecha biográfica suelen presentar cierta falta de preparación y unos resultados artísticos no siempre brillantes, sin duda no es el caso del Trío Arriaga que planteó una soberbia lectura del Trío Op. 50  de Granados. Música de gran lirismo, marcada por retazos melódicos de fuerte impronta muy característicos del autor, encantadora por su estilización de lo popular, por el elegante bucolismo y por ese sutil perfume francés que envuelve la página, el Trío Arriaga se decantó por enaltecer la transparencia del discurso, la limpieza de los efectos tímbricos y destacar el aspecto expresivo en una obra claramente deudora de la tradición romántica.

            De estrenar exitosamente la ópera Goyescas en el Metropolitan de Nueva York volvía Granados cuando encontró la muerte. Precisamente el Intermezzo de esa obra, precipitadamente compuesta la noche previa a su estreno, marcó uno de los momentos culminantes del concierto del Trío Arriaga. La emoción del discurso o detalles sublimes como el sensacional unísono de violín y violonchelo son absolutamente inenarrables, hay que estar ahí para apreciarlos y valorarlos en su justa medida.

            La incontestable ejecución del Trío nº 2, Op. 67 de Dmitri Shostakóvich supuso una bofetada expresiva al transportarnos súbitamente del irisado, etéreo y paradisiaco paisaje creado por Granados al tenebroso, subjetivo y temeroso infierno que le tocó vivir a Shostakovich en la Unión Soviética. Nunca valorado en su auténtica dimensión de genio, siempre en el punto de mira y bajo la perpetua sospecha, atenazado por el "Terror" estalinista y temiendo constantemente acabar en el ostracismo o en el gulag, la obra de Shostakovich es fiel reflejo de sus circunstancias personales. En este sentido podríamos decir que es heredero del espíritu romántico ya que en él, el sentimiento encuentra siempre eco en su creación artística, un sentimiento a veces enmascarado -maquillado para satisfacer al régimen- en el que la alegría nunca es alegre, sino sarcástica, y en el que la tristeza siempre es profunda e infinita.  

            Si hay que definir la música de Shostakóvich yo siempre digo bella. Bella por su perfección formal, bella por su fuerza rítmica, bella por su melodismo, bella por su capacidad para crear imágenes en el oyente, bella por invitarnos a la exploración de nuestro yo individual, bella porque, como la persona amada, te convierte en su confidente... bella porque es imprescindible.

             Y todo eso estuvo en la sólida interpretación del elegiaco Trío nº 2 Op. 67. Desde los sorprendentes armónicos iniciales del violonchelo hasta las enfáticas melodías folklóricas judías del Allegretto final, pasando por el musculoso y acentuado torbellino del Allegro non troppo y la subyugante transformación espiritual que a modo de passacaglia supone el Largo, el Trío Arriaga demostró su brillantez técnica y su profundo compromiso expresivo, un maravilloso sentido para marcar líneas de desarrollo donde cada elemento dinámico y rítmico encaja a la perfección para crear una transición coherente entre los marcados contrastes de tensión y reposo que caracterizan la música de Shostakovich.

            Magistral interpretación prolongada en una generosa y enjundiosa propina, consistente en el Scherzo del Trío nº 2, en mi bemol mayor, Op. 100, con la que se cerró el que se va prefigurando como principal acontecimiento artístico del Festival de Segovia.


Luis Hidalgo Martín


47 Semana de Música de Cámara de Segovia

Trío Arriaga
Felipe Rodríguez, violín
David Apéllaniz, violonchelo
Daniel Ligorio, piano

Obras de Granados y Shostakóvich

San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga











miércoles, 27 de julio de 2016

Para soñar despierto





         Decir hoy que las Variaciones Goldberg son una de las más grandes creaciones de su autor, Johann Sebastian Bach, y por ende de la música universal no aporta ninguna novedad, pero conviene recordarlo porque aún hay muchos que no lo saben. Ésta podría ser la idea por la que la Fundación don Juan de Borbón, organizadora de la 47 Semana de Música de Cámara de Segovia, vuelve a programar en tan sólo tres años una nueva interpretación del genial monumento sonoro bachiano. Si en la edición de 2013 Garnati Ensemble, en una fantástica y arriesgada propuesta que podríamos definir como "revariaciones", fue el encargado de dar vida a tan singular página, en este 2016 Ignacio Prego, clavecinista que está adquiriendo una gran proyección internacional, ha devuelto las Variaciones  a su contexto original.

            Conviene llamar la atención sobre las peculiares circunstancias de la composición de esta magnífica música, que fue encargada a Bach por el conde ruso Keyserlingk para aliviar sus largas noches de insomnio, escuchando a su lacayo Johann Gottlieb Goldberg, excelente clavecinísta, compositor y antiguo alumno de Bach. Pero lo más interesante es que no era reclamada como remedio contra el insomnio si no como entretenimiento o estímulo intelectual ante la ausencia del sueño. No sé si Keyserlingk encontró remedio para su mal, pero lo cierto es que prendió la chispa de la creación de la pieza más larga y compleja en su género que nos legó el barroco. Y si la escuchamos con atención, descubrimos que, haciendo honor a su definición, es fuente inagotable de diversidad renovación y sorpresa, ingredientes fundamentales del entretenimiento.

            Y precisamente la búsqueda del entretenimiento, entendido como la ausencia de lugares comunes y el afán de renovación, definió las líneas interpretativas de Ignacio Prego. Profunda expresividad en las variaciones más líricas, sutileza en el matiz, ornamentación ligera y elegante, claridad expositiva en el contrapunto, alternancia en el carácter de cada variación y un sonido de gran belleza extraído de un formidable instrumento en lo sonoro pero no en lo visual, fueron las señas de identidad de una gran interpretación.

            Aparte de la larga media hora de retraso del concierto por la rotura de una cuerda del clave, el público, que llenaba la iglesia de San Juan de los Caballeros, premió con una gran ovación la calidad artística de Ignacio Prego, a la vez que reconocía su vinculación personal y familiar con la ciudad de Segovia.

            Un emotivo Ground en do menor de Henry Purcell fue la propina con la que Ignacio Prego cerró una bella propuesta para soñar despierto. 


Luis Hidalgo Martín



47 Semana de Música de Cámara de Segovia

Las variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach
Ignacio Prego, clave

San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga













Para soñar despierto





         Decir hoy que las Variaciones Goldberg son una de las más grandes creaciones de su autor, Johann Sebastian Bach, y por ende de la música universal no aporta ninguna novedad, pero conviene recordarlo porque aún hay muchos que no lo saben. Ésta podría ser la idea por la que la Fundación don Juan de Borbón, organizadora de la 47 Semana de Música de Cámara de Segovia, vuelve a programar en tan sólo tres años una nueva interpretación del genial monumento sonoro bachiano. Si en la edición de 2013 Garnati Ensemble, en una fantástica y arriesgada propuesta que podríamos definir como "revariaciones", fue el encargado de dar vida a tan singular página, en este 2016 Ignacio Prego, clavecinista que está adquiriendo una gran proyección internacional, ha devuelto las Variaciones  a su contexto original.

            Conviene llamar la atención sobre las peculiares circunstancias de la composición de esta magnífica música, que fue encargada a Bach por el conde ruso Keyserlingk para aliviar sus largas noches de insomnio, escuchando a su lacayo Johann Gottlieb Goldberg, excelente clavecinísta, compositor y antiguo alumno de Bach. Pero lo más interesante es que no era reclamada como remedio contra el insomnio si no como entretenimiento o estímulo intelectual ante la ausencia del sueño. No sé si Keyserlingk encontró remedio para su mal, pero lo cierto es que prendió la chispa de la creación de la pieza más larga y compleja en su género que nos legó el barroco. Y si la escuchamos con atención, descubrimos que, haciendo honor a su definición, es fuente inagotable de diversidad renovación y sorpresa, ingredientes fundamentales del entretenimiento.

            Y precisamente la búsqueda del entretenimiento, entendido como la ausencia de lugares comunes y el afán de renovación, definió las líneas interpretativas de Ignacio Prego. Profunda expresividad en las variaciones más líricas, sutileza en el matiz, ornamentación ligera y elegante, claridad expositiva en el contrapunto, alternancia en el carácter de cada variación y un sonido de gran belleza extraído de un formidable instrumento en lo sonoro pero no en lo visual, fueron las señas de identidad de una gran interpretación.

            Aparte de la larga media hora de retraso del concierto por la rotura de una cuerda del clave, el público, que llenaba la iglesia de San Juan de los Caballeros, premió con una gran ovación la calidad artística de Ignacio Prego, a la vez que reconocía su vinculación personal y familiar con la ciudad de Segovia.

            Un emotivo Ground en do menor de Henry Purcell fue la propina con la que Ignacio Prego cerró una bella propuesta para soñar despierto. 


Luis Hidalgo Martín



47 Semana de Música de Cámara de Segovia

Las variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach
Ignacio Prego, clave

San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga













martes, 26 de julio de 2016

1, 2, 3... Barroco







          El Trío Audi Alteram fue el encargado, el lunes en la Catedral, de inaugurar la Semana de Música de Cámara. Un ciclo que en su cuadragésimo séptima edición, insertada dentro del Festival de Segovia,  se muestra un tanto descafeinado por la reducción de sesiones y la escasa presencia de representativas formaciones camerísticas.

            En un mágico espacio de luz y color como es el de la catedral a la hora de la caída del sol, el Trío Audi Alteram, integrado por flauta, fagot y órgano, ofreció un sólido repertorio especialmente centrado en el primer barroco. Aunque denominado como trío, pocas fueron las obras en las que el conjunto instrumental presentó este tipo de formación, pues en la mayoría de casos las obras fueron interpretadas a solo o en dúo.

            Entre los solos destacaron la Fantasia contraria en sol para órgano de Jan Pieterszoon Sweelinck, soberbia en su compleja textura polifónica perfectamente articulada por el organista Petrus Paukkunen; la Toccata 7 del compositor genovés Michelangelo Rossi, impresionante por el exacerbado uso del cromatismo en el pasaje final que precipita la música en un vertiginoso salto temporal de tres siglos hacia el futuro; o el Ricercare de Il Dolcimelo de Aurelio Virgiliano en el que con la flauta tenor, María Martínez Ayerza, mostró su virtuosismo en los requerimientos del stylus phantasticus.   

            Dentro de las obras interpretadas a dúo destacaron el Tiento de dos tiples de séptimo tono para flauta soprano y órgano de Francisco Correa de Arauxo, compositor que durante sus últimos catorce años de vida ejerció en esta catedral segoviana, o Vestiva i colli de Bartolomé de Selma y Salaverde, en la que la exigente parte del fagot barroco de Petri Arvo quedó oscurecida por un descompensado balance sonoro con el órgano.

           Las bellísimas glosas de Diego Ortiz sobre la maravillosa composición de Pierre Sandrin Doulce memoire, una de las grandes obras del Renacimiento, mostraron diferentes combinaciones de trío que aportaron frescura y color al carácter nostálgico de la música. Una nueva combinación de trío a dos flautas y órgano en la Sonata quarta sopra l'aria di Ruggiero de Salamone Rossi cerró en forma de variaciones un concierto con una buena asistencia de público.  

                                                                                      
 Luis Hidalgo Martín



47 Semana de Música de Cámara
En torno al órgano
Trío Audi Alteram
Petri Arvo, fagot barroco y flautas dulces
María Martínez Ayerza, flautas dulces
Petros Paukkunen, órgano
Obras de Mealli, Correa de Arauxo, Sweelinck, Virgiliano, Selma y Salaverde, Sandrin, Ortiz, Rossi y Gesualdo.
Órgano de la Epístola de la Catedral de Segovia











Ilidio Hidalgo

soledad