martes, 21 de octubre de 2014

viernes, 12 de septiembre de 2014

Cara de luna





"Cara del luna", una canción popular segoviana que habla de noches en la ventana, amantes y esperanzadoras cartas contra el olvido.


sábado, 26 de julio de 2014

Amancio Prada - Cantigas y romances al aire de la almena



Llama viva en la noche oscura (crítica del concierto del 2012 en la Semana de Música Sacra de Segovia)


Alcázar y Catedral de Segovia

Sones de guerra y paz


Sones de guerra y paz


45 Semana de Música de Cámara de Segovia
Carrión EnCámara
Guillermo Peñalver y Carlota Ingrid García, traverso y pífano
Rodrigo Gutiérrez, oboe
Beatríz Amezúa e Isaac Pulet, violines
Elena Borderías, viola
Laura Salinas, violonchelo
Michel Frechina, contrabajo
Alicia Lázaro, guitarra barroca
Eugenio Uñón, percusión
Obras de Espinosa de los Monteros, Martín y Soler, Boccherini, Rodríguez de Hita, Pla y Brunetti
Claustro del Convento de San Francisco  

Luis Hidalgo Martín

            Sumándose a los actos conmemorativos del 250 aniversario de la creación del Real Colegio de Artillería, la 45 Semana de Música de Cámara de Segovia ofreció en el magnífico claustro del Convento de San Francisco, actual Academia de Artillería, un concierto en el que los curiosos toques de ordenanza militar, que en el Siglo XVIII recogiera Manuel espinosa de los Monteros, se combinaron con algunas páginas musicales de importantes compositores del siglo XVIII español.
            A cargo de la agrupación Carrión EnCámara, una orquesta barroca derivada de la Capilla Jerónimo de Carrión, pudimos disfrutar con un repertorio muy hermoso, a veces algo ingenuo, pero muy apropiado para una serena noche estival. Siete obras, bien seleccionadas, que a lo largo de algo más de una hora transcurrieron en una correcta interpretación de una orquesta que, aún en su segundo proyecto, debe insistir en la creación de un sonido más compacto, mejorar la afinación de la cuerda aguda y sumar a la gracia rítmica que ya atesora un juego dinámico más intenso que pueda convertir su escucha en puro deleite.
            Entre varias oberturas de óperas o zarzuelas de compositores como Vicente Martín y Soler, Antonio Rodríguez de Hita o Gaetano Brunetti, precedidas siempre por algún toque de pífanos y tambor, destacaron especialmente los dos conciertos (para dos flautas uno y para oboe solista otro) de Juan Bautista Pla, que en un estilo italianizante de gran interés y magnífica factura contaron con unos flautistas muy bien compenetrados y un oboísta de cálido sonido, precisa ejecución en las cadencias y galanía en el fraseo.
            Entre las obras de Luigi Boccherini, mucho más interesante que el Cuarteto en Re mayor Op. 52 fueron las Variaciones sobre la Ritirita del Quinteto Op 30, que, precedidas del auténtico toque militar, en un precioso y muy bien distribuido arreglo sobre el continuo murmullo del tambor, cobraron una nueva dimensión de gran éxito entre el público.          



Carrión EnCámara


Claustro del Convento de San Francisco 


Acueducto de Segovia
(Ilidio Hidalgo Fernández)


viernes, 25 de julio de 2014

Intensidad


Intensidad


45 Semana de Música de Cámara de Segovia
Paula Coronas, piano
Obras de Soler, Liszt, Debussy, Scriabin, Turina, García Abril y Granados
San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

            Uno de los conciertos obligados en la Semana de Música de Cámara ha sido desde sus orígenes el dedicado al recital pianístico. Por aquí han pasado muchas de las grandes figuras nacionales del instrumento y, de vez en cuando, también algunos de los más relevantes pianistas internacionales. Algunos han sido homenajeados en el declive de su trayectoria, otros nos han cautivado en su momento de esplendor y otros, los que siempre más me han gustado, nos han visitado en el momento, no de inicio de su carrera, pues en el oficio de músico suele coincidir con la adolescencia, sino de su proyección hacia una dimensión superior. El concierto de la pianista malagueña Paula Coronas en esta 45 edición de la Semana de Música de Cámara sería representativo del tercer caso comentado, pues aunque es una artista de gran experiencia, técnica y erudición, su alta calidad artística no creo que haya tocado techo aún, por lo que sus expectativas futuras hacen albergar esperanzas de momentos muy felices, principalmente en el repertorio español para el que parece especialmente dotada por su sensibilidad y carácter.    
            Aunque este año la iglesia de San Juan de los Caballeros sólo haya acogido este concierto, puede decirse que es el marco referencial, junto con el Patio de Armas de El Alcázar, de la Semana de Música de Cámara. Y en este entorno maravilloso es donde Paula Coronas nos comentó e interpretó un programa dedicado a los grandes innovadores del teclado en el que, como si de un selecto banquete se tratara, pudimos degustar deliciosos manjares gustosamente sazonados por la pianista andaluza. Del detallado fraseo de la Sonata en Re de Antonio Soler pasamos al revolucionario mundo sonoro de el Valle de Oberman de Franz Liszt para posteriormente deslumbrarnos con la pirotecnia del preludio Fuegos de Artificio de Claude Debussy, tomar respiro con la evocación chopiniana del Nocturno para la mano izquierda de Alexander Scriabin y de nuevo una apuesta por el virtuosismo con el impresionante crescendo continuo de Vers la Flamme del mismo autor ruso.
            En la segunda parte, dedicada a la música española, no decayó el nivel de exigencia con el magistral retrato psicológico de la primera serie de Mujeres españolas de Joaquín Turina y el contundente Allegro de concierto de Enrique granados sirviendo de marco a las bellísimas Tres Baladillas de Antón García Abril. Fue en esta parte donde pudimos disfrutar de lo mejor de Paula Coronas por su sentido rítmico, luminosidad tímbrica -aunque en algunos pasajes excesivamente reverberante para la sala- derroche técnico, intensidad expresiva y compromiso con un repertorio que no es fácil de escuchar en las salas de conciertos.
            El público, que casi llenaba el aforo de San Juan de los Caballeros, aplaudió enérgicamente obteniendo tres generosas propinas de Paula Coronas, con obras de Isaac Albéniz y José Muñoz Molleda, que pusieron fin a una intensa noche pianística.   



San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga




Segovia desde el aire



jueves, 24 de julio de 2014

Sic transit gloria mundi



Sic transit gloria mundi


45 Semana de Música de Cámara de Segovia
Orquesta Barroca de Sevilla
Raquel Andueza, soprano
Alexis Aguado y José M. Navarro, violínes
María Ramírez, viola
Mercedes Ruiz, violonchelo
Ventura Rico, contrabajo
Alejandro Casal, clave
Obras de Vivaldi, Pergolesi, Haendel y Francés de Iribarren
Patio de Armas de El Alcázar

Luis Hidalgo Martín

            En el Patio de Armas de El Alcázar se dieron cita en la noche del miércoles todos los requisitos necesarios para una velada musical inolvidable: belleza del marco, noche serena y bonancible en la meteorología, gran presencia de público y sobre todo un programa musical maravilloso y unos músicos de reconocida valía que, haciendo honor al lema latino inscrito en la tapa del clave "sic transit gloria mundi", imprimieron energía y pasión a cada nueva nota en un reconocimiento constante de la futilidad de lo logrado. Y es que ningún arte como la música refleja tanto la idea de que todo está por hacer, que lo éxitos y creaciones del pasado no cuentan, que así transita la gloria del mundo, mediante el trabajo la entrega y la pasión en el presente, en ese mágico acto creativo que supone siempre la interpretación, donde no cabe la corrección y donde el anhelo de mejora es crucial.
            El éxito de la Orquesta Barroca de Sevilla y Raquel Andueza en este concierto de la Semana de Música de Cámara, no debe suponer ninguna sorpresa, sino más bien una confirmación, pues ya han sido varias las oportunidades en las que la soprano navarra nos ha ofrecido vibrantes conciertos, así como la orquesta, que en diferentes formaciones ha enriquecido y dejado su sello de calidad en la ciudad. También alguno de sus componentes, como Ventura Rico, ya sea con el contrabajo o la viola da gamba, que desde hace cerca de treinta años nos ha dado muestra de su buen hacer como intérprete y profesor.
            Para su concierto en el Alcázar, la orquesta presentó una formación reducida a un instrumento por parte y bajo continuo integrado por violonchelo, contrabajo y clave, una opción muy adecuada para el repertorio presentado.
            La primera parte, centrada en el barroco italiano, comenzó con el espléndido y famoso motete de Vivaldi In Furore, un auténtico "tour de force" para la soprano y  en donde ya se intuyeron los mimbres con los que el conjunto construiría tan sólido concierto, clarísima dicción e ilustración musical del texto, precisa afinación, solidez sonora, variedad de acentos, fantasía en la ornamentación, constante juego dinámico, virtuosismo, emoción y esa pizca de extravagancia tan necesaria en la interpretación barroca.
             El concierto en Sol menor RV 154 del compositor veneciano brindó la oportunidad al lucimiento de la orquesta, que volvió a brillar en la segunda parte con la Sonata nº 4 Op. 5 de Haendel, especialmente en la acentuación a la francesa de algunos pasajes y especialmente en el precioso, denso y maravillosamente articulado Passacaille.
            Aún en la primera parte, Salve Regina de Giovanni Battista Pergolesi, marcó el punto de mayor belleza espiritual.
            En la segunda parte, con una muestra más internacional, el aria vivaldiana Nulla in mundo pax sincera resultó ser la obra más plana interpretativamente. Pero tras la sonata de Haendel ya citada, Arde el furor intrépido de Juan Francés de Iribarren permitió dar rienda suelta al ardor, la efusión y la variedad de recursos que, en sensacional reivindicación del barroco español, desembocó en la mayor ovación del Festival.
            Como propina, un hermosísimo aria de El triunfo del tiempo y el desengaño de Haendel, conmovedor hasta la médula por la vivificante expresión de Raquel Andueza, puso el broche de oro.
                


Patio de armas de El Alcázar




El Alcázar de Segovia





miércoles, 23 de julio de 2014

Ministriles





Ministriles


45 Semana de Música de Cámara de Segovia
Ministriles de Marsias
Fernando Sánchez, bajón y bajoncillos
Javier Artigas, órgano
Obras de Correa de Arauxo, Selma y Salaverde, Ximénez, Sweelinck, Aguilera de Heredia y Kerll
Catedral de Segovia

Luis Hidalgo Martín

            Ministriles de Marsias, en formación reducida a dúo de bajón y órgano, fueron los protagonistas del concierto Sones desde los balcones que dentro de la Semana de Música de Cámara de Segovia ofreció una interesante panorámica de la época de esplendor del bajón, aquella que va desde mediados del siglo XVI hasta los albores del XVIII, aunque tal y como en las notas al programa nos cuentan Ministriles de Marsias, en algunas capillas catedralicias de la geografía peninsular ibérica, el uso del bajón perduró hasta bien entrado el siglo XX. No sé si habrá composiciones para el instrumento que daten de fechas tan recientes, pero de ser así, la inclusión de alguna de ellas hubiera podido aportar variedad a un programa con obras de gran calidad pero excesivamente centrado en repertorio perteneciente al primer barroco.
            Como suele ser frecuente en la sesión que todos los años la Semana de Cámara reserva a la música organística, el concierto convocó a una gran cantidad de público que durante una hora escuchó en respetuoso silencio las interpretaciones del dúo.
            Desarrollado en el órgano de la Epístola, comenzó el concierto con Tercer tiento de sexto tono sobre la primera parte de la Batalla de Morales, una composición de Francisco Correa de Arauxo, que ejerció durante catorce años en esta catedral y cuyos restos reposan a escasos metros del órgano, por lo que siempre la resonancia de sus composiciones en este lugar tienen una emoción especial añadida.
            La segunda obra fue la Fantasía per basso solo de Bartolomé de Selma y Salaverde, que pasa por ser la primera obra escrita para el instrumento, y en la que los dos intérpretes consiguieron un magnífico equilibrio sonoro creando la ilusión de ser el bajón un registro más del órgano.
            En estricta alternancia de obras solistas de órgano con otras en las que este pasaba a ser acompañante, o mejor dicho, colaborador del bajón, el concierto transcurrió por sucesivas piezas de gran atractivo en la registración como la Ensalada de Sebastián Aguilera de Heredia, suntuoso colorido y solemne melodía en Discurso de medio registro de tiples de segundo tono por Dsolre de Arauxo, o profundo ensimismamiento y densa textura polifónica en Fantasía cromática a 4 de Jan Pieterszoon Sweelinck, muy representativa del estilo organístico de los Países Bajos y muy adecuada como punto de contraste con las piezas ibéricas.    
            La célebre y espectacular Battalla, siempre atribuida a Juan Bautista Cabanilles y ahora presentada como de Johann Caspar Kerll (que sirve además como modelo y base para la más popular composición de Cristobal Halffter) propició el punto culminante de la interpretación organística, mientras que la suite de temas de carácter popular Tonos de Palacio, recogidos por Francisco de Tejada en 1721, brindaron la oportunidad de escuchar al bajoncillo en brillante conjunción con el órgano en temas de tierna ingenuidad pastoril y sabrosas variaciones de danza sobre la folía o marizápalos.  
            Los aplausos del público fueron agradecidos con el bis de Marizápalos poniendo fin así a un concierto interesante en lo musicológico pero un tanto sobrio por la dominante igualdad estilística.
  



Órgano de la Epístola



Órganos del Evangelio y la Epístola


Vidriera de Francisco Herránz en la Catedral de Segovia



Catedral de Segovia


martes, 22 de julio de 2014

Rossiniana




Rossiniana


45 Semana de Música de Cámara de Segovia
España alla Rossini
Anna Tonna, mezzosoprano
Miguel Borrallo, tenor
Emilio González Sanz, piano
Cristina Gómez, bailarina y coreógrafa
Obras de Rossini
Patio de Armas de El Alcázar

Luis Hidalgo Martín

            Comenzó la Semana de Música de Cámara de Segovia con el concierto temático España alla Rossini celebrado en el siempre imponente Patio de Armas de El Alcázar.
            Ideado y protagonizado por la mezzosoprano Anna Tonna y  el pianista Emilio González Sanz, este fantástico espectáculo sonoro y visual que cuenta con la coreografía de Cristina Gómez, las intervenciones del tenor Miguel Borrallo, el asesoramiento de los investigadores Reto Muller y José Luis Tellez y el diseño de vestuario de Carmen Granell, Leah Targon y Lola Canales, se convierte en una maravillosa sesión multidisciplinar centrada en la relación de Gioachino Rossini con la cultura musical española de la primera mitad del siglo XIX. Una relación intensa y fructífera que quedó muy bien reflejada en un interesantísimo y entretenido programa con piezas seleccionadas por su vinculación temática y estilística o por estar dedicadas a personajes ilustres de la época como la reina consorte María Cristina o Isabel II.
            Una de las principales virtudes del concierto fue el primoroso cuidado por el detalle, desde lo gestual, pasando por el vestuario, la incorporación de la deliciosa danza bolera de Cristina Gómez con su precioso toque de castañuelas, hasta la recuperación del sonido característico de la época con el uso de una afinación más grave debida al empleo de una joya instrumental como el piano histórico inglés Broadwood, uno de los fabricantes preferidos de Rossini.
            Quince piezas de gran diversidad rítmica, carácter y un inconfundible aire español que años después se vería reflejado en la producción de compositores como Bizet, se fueron sucediendo en un fluido y ameno discurso, salpicado por las precisas intervenciones de la bailarina Cristina Gómez y el tenor Miguel Borrallo.
            Pero el verdadero protagonismo del concierto recayó en la mezzosoprano Anna Tonna y Emilio González Sanz, pianista cuyo compromiso y sensibilidad artística ya había quedado patente hace años en varios conciertos como solista y acompañado de orquesta y que ahora hemos tenido la oportunidad de disfrutar en un repertorio camerístico, verdaderamente intrincado por la singularísima unión entre belleza canora y virtuosismo que caracteriza la obra de Rossini.
            Sobresalió la magnífica conjunción entre los dos artistas, con un fraseo unitario y flexible, una caracterización enfática y un sonido bien equilibrado. Mientras que en lo individual conviene destacar la sutileza rítmica del pianista y la particular tímbrica extraída del Broadwood y la emotividad de Anna Tonna que, aunque algo tensa en la coloratura, mostró versatilidad para asumir tan variados y exigentes roles.
             Con los cuatro artistas en escena, la encantadora y ronroneante propina del célebre Dúo de gatos puso fin a la noche rossiniana.



Patio de armas de El Alcázar



Piano Broadwood



En concierto



Los protagonistas



Alcázar de Segovia


lunes, 21 de julio de 2014

Musicamágica


Musicamágica


39 Festival de Segovia
Concierto Músico Mágico
Enrique García Vivanco, violín y magia
Patricia Arauzo Rodríguez, piano
Eusebio Barroso Cruz, guitarra y voz
San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

            En los últimos años el concierto "En familia" del Festival de Segovia se ha erigido como uno de los imprescindibles de cuantos integran este interesante ciclo. Gracias a su fantástica labor didáctica, calidad musical y versatilidad de las propuestas, este concierto, pensado originalmente para los más pequeños, se ha convertido en uno de los preferidos del público, ya sea infantil o adulto.
            En la plácida tarde del domingo en San Juan de los Caballeros pudimos disfrutar de una deliciosa fusión de dos artes tan inaprensibles como la música y la magia; aunque yo creo que aquello debería definirse mejor con alguna nueva palabra, quizá musicamágica podría servir mejor, una palabra con cierta capacidad cacofónica, falta de significado concreto y mucha fantasía que entronca muy bien con lo acontecido, sugerido e imaginado en ese fantástico viaje pedagógico por la historia y forma de la música contada a través de un violín, una guitarra, un piano, mucho humor y sobre todo, magia, en lo estrictamente literal, y magia en el desarrollo de un espectáculo encantador.
            Sobre el buen hacer de Patricia Arauzo Rodríguez, en el piano y Eusebio Barroso Cruz con la guitarra, se erigió en auténtico protagonista Enrique García Vivanco, gracias a la limpieza de sus sorpresivos e inexplicables trucos de cartas o pañuelos, magníficas dotes de comunicador, sentido del humor y pericia violinística.
            Con obras folklóricas o de compositores como Scriabin, Rameau, Mozart, Rodrigo, Mancini, Monti o Villalta, el espectáculo transcurrió durante casi una hora entre risas, juegos y mucho asombro, que sirvió como envoltorio de claras explicaciones sobre lo que es la música, sus procedimientos, sentido y sentimiento.
            Delicioso sortilegio.



San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga


San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga (interior)


Catedral de Segovia


Semana de Música de Cámara de Segovia

Hoy comienza la 45 Semana de Música de Cámara de Segovia.




Un poco de historia



          Tras mi crítica a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, alguno me habéis preguntado por lo ocurrido en el 2000. Aquí están algunos de los artículos que se publicaron en El Norte de Castilla aquellos días. 


Luis Hidalgo Martín
El Norte de Castilla (domingo 6 de agosto de 2000)



José A. Gómez Municio
El Norte de Castilla (lunes 7 de agosto de 2000)


Orcajo
El Norte de Castilla (lunes 7 de agosto de 2000)

domingo, 20 de julio de 2014

Un año de espera


Un año de espera


39 Festival de Segovia
Argentina, cantaora
Un viaje por el cante
Patio de Armas de El Alcázar

Luis Hidalgo Martín

            La cuarta sesión del Festival de Segovia estaba reservada al cante flamenco a cargo de una de sus más prometedoras jóvenes voces: Argentina.
            Premio Flamenco Hoy de la Crítica Flamenca Nacional por su álbum Un viaje por el cante al mejor disco de cante flamenco 2012 y nominada a los Latin Grammy 2013, la artista onubense había despertado un gran interés entre el público segoviano que había, prácticamente, agotado las entradas para su concierto en el singular Patio de Armas de El Alcázar.
            Pero el intenso aguacero caído durante la tarde, y el casi diluvio, que coincidió con la hora de comienzo de la velada, además de la ya conocida endémica falta de un escenario digno alternativo en la ciudad, hicieron absolutamente imposible la celebración del acto.
            Con un público sensiblemente molesto por la tardanza en las explicaciones y toma de decisiones, las aguas -meteorológicas y anímicas- fueron tornando a su cauce con el anuncio de la gerente de la Fundación Don Juan De Borbón de la, evidente, suspensión del concierto, la devolución de la entrada y el compromiso firme del Festival y la artista de ofrecer el concierto en la próxima edición.    
            Las cercanas palabras de Argentina manifestando su pesadumbre por no poder cantar en un lugar tan especial y su deseo de, a pesar de todo, regalarnos unos improvisados fandangos de Huelva como compensación, tornaron los decaídos ánimos en verdadero fervor por la hondura del cante y la breve pero intensa fiesta flamenca entre guitarras, palmeros y baile. Un bonito detalle, digno de agradecer, cuyo recuerdo hará menos larga la espera.
           

                 

Mero trámite


Mero trámite


39 Festival de Segovia
Orquesta Sinfónica de Castilla y León
Michiel Delanghe, director
Obras de Mozart y Beethoven
Jardín de los Zuloaga

Luis Hidalgo Martín 

(El Norte de Castilla 20-7-2014)



            El segundo concierto de la sección En abierto del Festival de Segovia corrió a cargo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, una orquesta financiada con los impuestos de todos los castellanoleoneses que podemos presumir de una agrupación situada entre las cuatro o cinco mejores orquestas del país.
            Con sede estable en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, la orquesta está obligada a realizar una serie de conciertos por las provincias de la comunidad que se reparten en función del número de habitantes. Como aquí somos pocos y además contamos con la desgracia de ser la única ciudad que no tiene auditorio, cada escasa actuación de la orquesta es acogida con verdadera expectación.
            Tras sus dos famosas y escandalosas espantadas, a causa del calor un día y del frío al siguiente, del Festival de Segovia del año 2000, que extensamente narramos y analizamos en su momento desde estas mismas páginas, la agrupación tiene una deuda pendiente con la ciudad. Una deuda que en lo presencial ha sido saldada suficientemente pero no así en lo artístico. Notable fue su concierto bajo la dirección de Alejandro Posada en el convento de Santa Cruz en el 2002, así como el ofrecido en el 2008, pero nunca ha conseguido aproximarse a la excelencia artística o al interés programático que define muchos de sus conciertos vallisoletanos.
            La sesión del viernes en los Jardines de los Zuloaga reunió a una gran cantidad de público para disfrutar de un programa sinfónico centrado en la brillante tonalidad de Re mayor. Un sugestivo cruce entre un Mozart, que en su Sinfonía 38 Praga, augura una construcción casi beethoveniana y un Beethoven que, inmerso en un periodo turbulento definido por el célebre testamento de Heiligenstadt, es capaz con su Sinfonía 2 de retrotraerse a las formas prerrevolucionarias en clara preconización de sus maestros Mozart y Haydn.
            Pero una vez más las condiciones no fueron las óptimas para el éxito de la orquesta. Las ya conocidas deficiencias acústicas de cualquier auditorio al aire libre fueron una dificultad insuperable para una orquesta en baja forma con una plantilla cargada de suplentes, en atriles y batuta, que precipitada en la interpretación y las formas (no hubo descanso) cometió sorprendentes fallos de descoordinación (timbales y cuerda en el ataque del Allegro inicial de Beethoven) afinación (trompas y violines en diferentes pasajes del Larghetto de la misma sinfonía) y falta de empaste en maderas. En el platillo positivo de la balanza hay que destacar la brillantez de la coda en el tiempo inicial de la sinfonía de Beethoven, la vivacidad rítmica de la obertura El rapto en el serrallo así como la gracia en las síncopas del tema inicial y la intensidad de los pasajes fugados del Allegro de la sinfonía Praga.
            Los aplausos  del público, que más que muestra de satisfacción parecían reflejar el deseo de la concesión de una propina que compensase la breve duración, fueron correctamente agradecidos por la orquesta que dio por zanjado un trámite más. Seguiremos esperando.





sábado, 19 de julio de 2014

Evocación





Evocación


39 Festival de Segovia
Chano Domínguez Trío
Bori Albero, contrabajo
Marc Miralta, batería
Chano Domínguez, piano
Jardín de los Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

(El Norte de Castilla 19-7-2014)

            No sé si será que el tiempo no cesa de correr y que uno se hace mayor, pero el concierto del nuevo trío de Chano Domínguez me llevó a la deriva hacia las aguas mansas y oscuras de la nostalgia. Qué duda cabe, que una de las principales características del arte sonoro, al igual que la estimulación olfativa, es su capacidad para espolear la evocación de sensaciones e imágenes que yacen en los más polvorientos recovecos de nuestro sinuoso cerebro.
            Y así me sucedió a mí, la singularidad de las composiciones del imprescindible y cada vez más añorado Miles Davis y la contundente, vivificante y llena de fantasía reinterpretación que de ella hizo el trío que con mano maestra capitanea Chano Domínguez, me condujeron a rememorar la vena flamenca-latina que definió su anterior concierto de hace ya una década, con el patio de armas del Alcázar como marco ideal y dentro de este mismo ciclo que con tanta ilusión organiza la Fundación Juan de Borbón.
            Un par de amalgamas sincopadas más allá y tres o cuatro cadencias frigias a la diestra impulsaron las velas del recuerdo para darme de bruces con los grandes nombres del piano jazzistico mundial que han firmado páginas ilustres de la historia cultural de nuestra ciudad. El nudo gordiano que entre clásica y jazz planteó Jacques Loussier, el frenesí rítmico de Tania María, el caudal virtuosístico de Michel Camilo, la insaciable curiosidad de uno de los más grandes genios actuales como Chick Corea... Felices escalas de la nave de mi memoria que imparable seguía buscando, allá en la velada y brumosa lejanía de los primeros años ochenta, las resonancias de una noche estival en la plaza de San Esteban donde un pianista, que veía por los dedos, desgranaba acordes mágicos y desconocidos para mis adolescentes oídos que  a duras penas conseguían retener los nombres de compositores como Ellington o Monk. ¡Tete Montoliú! ahí es donde la música de Chano Domínguez me llevó, al origen  del jazz en nuestro país y, en lo personal, a mi bautismo jazzistico.
            Evocación y nostalgia, estuvieron presentes en un concierto de puro jazz que homenajeaba a dos figuras magníficas e irrepetibles como Miles Davis y Paco de Lucía, pero también la mirada al futuro que siempre caracterizó a estos dos grandes genios y que se manifestó en unas interpretaciones en la que cada sección, en constante crecimiento, sometía a una nueva vuelta de rosca al tema y en el que los solos -absolutamente fantástico el de batería en All Blues- gozaron de gran libertad y ensueño. El retraso del inicio y  el sonido un poco seco y duro no fueron óbice para el disfrute de una sesión altamente estimulante y exitosa.  
 


           
                 


Ilidio Hidalgo

soledad