martes, 20 de noviembre de 2012

Mano a mano


El coro de la Escuela de Música de San Cristóbal y Tutto Voce


Mano a mano












Coral Villa de Navia
Arturo Prieto Fernández , director
Tutto Voce
Miguel Gálvez , director
Centro de Usos Múltiples de San Cristóbal


            El Auditorio del Centro de Usos Múltiples de San Cristóbal acogió el pasado sábado el amistoso concierto mano a mano de la Coral de Navia y el grupo Tutto Voce. Organizado por la Escuela de Música La Palestra con la colaboración del Ayuntamiento de San Cristóbal, supuso una magnífica oportunidad para el deleite musical gracias a la calidez de dos coros de voces graves de diferentes naturalezas unidos por un repertorio popular y de gran belleza que apunta directo al corazón.
            Personalmente siempre he considerado como valores determinantes para calificar el interés de un concierto la musicalidad, el programa y su capacidad didáctica. Tres aspectos que fueron plenamente satisfactorios y valgan como ejemplos la deliciosa dulzura expresiva de las voces asturianas de la Coral de Navia en la nana Agora non, la sensualidad armónica de los segovianos de Tutto Voce en Ansiedad o, por parte de ambos, la variedad de propuestas rítmicas y sentimentales en un magnífico recorrido por la canción popular iberoamericana con muestras de un folklore estilizado junto a obras de reciente creación. Pero es en esa capacidad didáctica que, más que en la erudición,  radica en la cercanía y complicidad con un público que contagiado por el entusiasmo y las ganas de hacer música de los intérpretes se involucra en una audición activa fundamental para la asimilación del discurso, donde el concierto resultó ciertamente especial.
            Las veintidos voces masculinas de la Coral Villa de Navia dirigidas por Arturo Prieto destacaron por su capacidad melódica y un fraseo redondo que confirió a sus interpretaciones una gran naturalidad. En las piezas de origen asturiano las intervenciones de voces solistas rotundas y directas, con una clara impronta folklórica, aportaron dosis de gran emoción que cosecharon calurosos aplausos del público.
            El grupo Tutto Voce es una de las más importantes agrupaciones corales segovianas y su principal virtud es su singularidad, definida en la versatilidad y variedad de colores de sus ocho voces y en la hábil dirección de Miguel Gálvez que además es responsable de los arreglos. Las ocho canciones que interpretaron sirvieron para mostrar un conjunto ya maduro, concentrado, empastado, de sonido brillante, dinámico, con una sólida expresión sin los excesos de otros tiempos y con sentido del humor, como pudo comprobarse en la pieza interpretada junto a las candorosas voces infantiles de la Escuela de Música de San Cristóbal.  
            No quiero finalizar sin mencionar el acierto de La Palestra por organizar este concierto fuera de los círculos musicales habituales de la provincia, brindando así la oportunidad a un público nuevo que respondió llenando el espacioso Auditorio de San Cristóbal. Una actitud que debería invitar a la reflexión a instituciones y colectivos culturales para que la música clásica de base no sea una agónica rareza en nuestra provincia.


Luis Hidalgo Martín para El Norte de Castilla. 19-11-2012
                                                                                                                                                                                                       

La Coral de Navia y Tutto Voce

jueves, 9 de agosto de 2012

Un jardín para el amor y la música




El guitarrista y crítico musical de El Norte de Castilla, Luis Hidalgo, en el Jardín de Fromkes de la capital segoviana. (Foto: Antonio Tanarro)

El Jardín de Fromkes me evoca sentimientos de paz, belleza y felicidad; es un lugar mágico en el que tanto la vista como el oído tienen oportunidad para el deleite.
            No puedo dejar de asociar la música con el jardín y es que muchas fueron las tardes que allí pasé tocando la guitarra con buenos amigos en adolescentes tardes primaverales. Y si bajo el precioso arrullo de la fuente, me asomo a la  espectacular vista del valle del Eresma y observo los monasterios de San Vicente el Real, El Parral y la iglesia de la Vera Cruz, en mi cabeza resuenan ecos de canto gregoriano que, como origen del arte sonoro, tanto me ha ayudado a formar mi personalidad musical.
            Lugar para la confidencia como pocos, fue marco de feliz y fructífera declaración de amor que siempre renace en mi memoria.

Publicado en El Norte de Castilla el 7-8-2012 

Que hable el corazón



Que hable el corazón







Arcángel, cantaor
Fahmi Alqhai, viola de gamba y director
Accademia del Piacere
Las idas y las vueltas: músicas mestizas
Patio de Armas de El Alcázar

Luis Hidalgo Martín

            Un encuentro de músicos  de distinta procedencia que tienden puentes para hacer música y dejar que hable el corazón. Esa fue la propuesta del violagambista Fahmi Alqhai, el cantaor Arcángel y la Accademia del Piacere para cerrar exitosamente el Festival de Segovia. En una velada de genuino derroche artístico que era también un reencuentro del público con unos artistas que en su mayoría, ya como solistas o formando parte de otras agrupaciones, han pasado a lo largo de los años por este ciclo. Arcángel y el guitarrista flamenco Miguel Ángel Cortés, el laudista y guitarrista Enrique Solinís, los violagambistas Fahmi Alqhai y Rodney Prada o esa leyenda de la percusión en España que es Pedro Esteban, tienen su huella en la historia musical segoviana al haber puesto su sello interpretativo en el Festival Joven, la Semana de Música de Cámara o la sección En Abierto del Festival.
            Hasta ahora la mayoría de mis críticas sobre conciertos que fusionan distintos estilos se han caracterizado por la decepción. No porque personalmente desconfíe de que esa vía pueda ser fructífera, sino porque considero que en demasiadas ocasiones uno de los estilos acaba plegándose a los designios de otro. Pero en esta ocasión, Fahmi Alqhai, Arcángel y todos sus músicos colaboradores, cargadas sus alforjas de sugestivos ritmos  y melodías renacentistas, barrocas y flamencas, han sabido recorrer con humildad una equilibrada senda de mutua aceptación, respeto, admiración, curiosidad y fantasía que les ha conducido a una música superlativa, que deslumbra por su belleza, pasión y capacidad expresiva.         
            El cante sensible a la vez que vigoroso, pleno de colores vocales y de arrebatadora expresión de Arcángel, tuvo siempre respuesta en las variadas instrumentaciones lideradas por Fahmi Alqhai caracterizadas por la belleza armónica, la fantasía melódica y el constante juego rítmico de las antiguas danzas.
            Todos los músicos, sin excepción, contribuyeron al embrujo de un concierto repleto de momentos memorables como los creados en el diálogo vocal entre Arcángel y la soprano Mariví Blasco en Tres morillas, una canción que recogida en el Cancionero de Palacio seguramente ya sonara en el Alcázar en época de los Reyes Católicos; en la intensidad rítmica y el virtuosismo de las violas de la Seguiriya, en las cristalinas Alegrías de Cádiz, con unas bellísimas falsetas de la guitarra flamenca;  en las resonantes campanelas de la guitarra barroca durante las Marionas que desembocaron en los febriles Canarios de Gaspar Sánz; en las ornamentaciones de la flauta en las Xácaras, en la variedad dinámica de las percusiones durante las Bulerías....
             Tantos momentos que no sirve contarlos, pues este es uno de esos conciertos en los que no basta con felicitar a los músicos, también al público por haber tenido oportunidad de ver, escuchar y disfrutar.

Publicado en El Norte de Castilla el 31-7-2012



viernes, 3 de agosto de 2012


En la fragua de Vulcano


Psappha Ensamble de Percusiones
Fernando Correa, Alejandro Inda, Edmundo Langner y Diego Rojas, percusión
Obras de Westlake, Zivkovic, Barber, de Mey, Reich, Infanzón, Rodríguez y Argenziano
Patio de la Casa de la Moneda

Luis Hidalgo Martín

            Para el concierto del arrollador cuarteto mexicano Psappha Ensamble de Percusiones, la Fundación Juan de Borbón, organizadora del Festival de Segovia, propuso el Patio de la Casa de la Moneda. Aunque ya se habían celebrado en tan singular marco dos conciertos, esta era mi primera visita a un lugar que me sorprendió por la belleza (tanto por la propia como la de las vistas que brinda a medio camino entre El Parral y El Alcázar) y entusiasmó por las posibilidades musicales que ofrece. Y es que las dimensiones del lugar, la sobriedad constructiva, la presencia de las aguas del Eresma como fuerza motriz desencadenante de un desarrollo industrial que contribuyó a marcar la historia de la ciudad, evocan  la pulsación rítmica de las máquinas, los movimientos cíclicos, las relaciones proporcionales, el rigor estructural, la fluidez dinámica y la actividad creativa que sin duda alguna definen el arte musical y que muy bien quedó demostrado con la actuación de Psappha Ensamble de Percusiones.      
            Las enormes posibilidades de la percusión permitieron que a lo largo del siglo XX fuera creándose un lenguaje propio que gracias a la labor de numerosos compositores vanguardistas favoreció la emancipación y conversión de instrumentos acompañantes a la condición de solistas. El repertorio de Psappha Ensamble de Percusiones ilustró ese  panorama en un fascinante viaje a través de cambiantes sonoridades y procedimientos.
            Con el aforo completo, comenzó el exitoso concierto con el hipnótico sonido de las marimbas en un repetitivo diseño rítmico-melódico típico de la música africana en Omphalo Centric Lecture de Nigel Westlake. Una pieza cuyo sentido minimalista la acerca a Music for Pieces of Wood, de Steve Reich, gurú del minimalismo estadounidense que plantea un concentrado orden de secuencias cambiantes de gran complejidad interpretativa. Toda una demostración de sincronización, fuerza y precisión rítmica milimétrica fue Trio per uno de Nebojsa Zivkovic, en la que entre dos movimientos casi salvajes se inserta otro de onírica sonoridad de láminas metálicas sugerente del gamelan. El maravilloso arreglo del famoso Adagio para cuerdas de Samuel Barber dio paso a Musique de Table de Thierry de Mey que, junto a Hematofonía para percusión corporal, de Héctor Infanzón, fueron las piezas más curiosas por su propuesta de que la ejecución rítmica derive en sorprendente y lúdico movimiento coreográfico con espacio para el humor.
            Per suonare a 4 de Aldo Rodríguez hechizó con las onomatopeyas vocales y el sonido tan característicamente mexicano de las marimbas, mientras que el tonante redoblar de los industriales bidones en Stinkin Garbage de Ed Argenziano consiguió transportarnos a la mismísima fragua de Vulcano.       
             
 Publicado en El Norte de Castilla el 30-7-2012


jueves, 2 de agosto de 2012

Bach por Piacere


Bach por Piacere


Accademia del Piacere
Fahmi Alqhai, quintón y dirección
Rami Alqhai y Rodney Prada, violas de gamba
Alberto Martínez Molina, clave y órgano
Enrique Solinís, tiorba
Obras de Johann Sebastian Bach
San Juan de los Caballeros

Luis Hidalgo Martín

            La Accademia del Piacere clausuró la cuadragésimo tercera edición de la Semana de Música Sacra que en sus cuatro sesiones ha ofrecido sendos programas de grande y variado interés en manos de músicos de altísima calidad. Aunque más exitosa en lo artístico que en la afluencia de un público, seguramente mermado por la crisis, la Semana sigue reivindicándose año a año y sólo superada en longevidad por las actividades de la Sociedad Filarmónica se confirma junto a ésta como una de las manifestaciones imprescindibles de la vida cultural segoviana.
            La Accademia del Piacere constituida para esta ocasión por cinco músicos, dos de los cuales pudimos escuchar el año pasado como integrantes de Il Suonar Parlante en un programa dedicado a El Arte de la Fuga, presentó un monográfico de obras de Johann Sebastian Bach correspondientes al periodo de Leipzig y que, curiosamente, todas fueron concebidas para tecla, ya fuera clave u órgano, con la única excepción del Contrapunctus VIII perteneciente al ya citado El Arte de la Fuga que como obra especulativa no estaba destinada a ningún instrumento concreto. Por lo tanto todas las composiciones fueron ofrecidas en adaptaciones a la plantilla instrumental. Esta enriquecedora práctica de la transcripción que era habitual y perfectamente asumida por los compositores hasta casi finales del siglo XVIII da una visión complementaria y  novedosa de la creación musical, pero no debe ser tenida en cuenta a la hora de enjuiciar la calidad compositiva de un autor, salvo por su capacidad para generar una obra nueva a través de la transformación. No cabe duda que en ambos sentidos Bach era un genio y como ejemplo están sus arreglos de Corelli o Vivaldi y también cómo suenan sus composiciones en manos de músicos de jazz o incluso rock.
            Accademia del Piacere y su director Fahmi Alqhai, que además soporta el mayor peso interpretativo, seleccionaron obras de altísimo interés y belleza que les permitieron brillar en musicalidad. La claridad de las violas en el discurso de las voces en el Contapunctus VIII; la fuerza expresiva, casi de concierto orquestal, conseguida en la fantástica Sonata en trío nº 6 BWV 530; el juego ornamental, ya sea por la introducción de sutiles cromatismos o por la leve alteración de los valores rítmicos, o el emotivo crescendo ligeramente accellerando  con que cerraron el Aria final de las Variaciones Goldberg fueron algunos de los principales logros del conjunto. Pero problemas como la progresiva desafinación de algunos instrumentos durante las Goldberg o la fragmentación de éstas por una selección que inevitablemente cercena la milimétrica obra de ingeniería estructural ideada por Bach, así como la falta de contrastes debida a una sonoridad demasiado grave en la Sonata en trío nº 3 BWV 527 restaron magia al Piacere.

Publicado en El Norte de Castilla el 29-7-2012

             

             

miércoles, 1 de agosto de 2012

Brodsky Quartet, la tormenta


Brodsky Quartet, la tormenta


Brodsky Quartet
Daniel Rowland e Ian Belton. violínes
Paul Cassidy, viola
Jacqueline Thomas, violonchelo
Obras de Purcell, Tanaka, Beethoven, Schubert, Puccini y Debussy
Sala de la Galera del Alcázar

Luis Hidalgo Martín

            No creo exagerar si digo que el acontecimiento musical del año en la provincia de Segovia es la actuación del Brodsky Quartet en la Semana de Música de Cámara. Esta agrupación inglesa que inició su andadura en 1972 se ha convertido en una de las instituciones más sólidas en el mundo de la música clásica. Es desde hace años referente principal en las interpretaciones de las obras más importantes de los compositores fundamentales del género cuartetístico, el más complejo y el que mejor contiene la esencia de la composición musical, y como ejemplo hay que destacar sus versiones de autores como Shostakovich o Beethoven a los que, después de lo escuchado el jueves en el Alcázar, habría que sumar su radical Debussy. Y es que el Brodsky Quartet, del que pudimos disfrutar en este mismo ciclo hace ya doce años, se distingue, aparte de por una puesta en escena que se aleja del encopetamiento habitual que suele reinar en el panorama clásico, por la fogosidad, vértigo y audacia de sus interpretaciones, por una manera de hacer música que se aparta de los convencionalismos y por una técnica y sincronización apabullantes.
            El éxito del concierto de Brodsky Quartet que transcurrió bajo la fuerte tormenta y obligó a trasladar el escenario del Patio de Ármas a la sala de La Galera, residió también en la elección de un repertorio en el que ni una sola nota estaba de más, con lo que el conjunto inglés demostró que no sólo sabe tocar bien sino que también sabe programar, destreza que no siempre convive con el virtuosismo. Ordenadas en dos partes que arrancaban con una pieza en un único movimiento, seguida de una obra de homenaje mortuorio que desembocaba en un gran cuarteto, todas las composiciones planteaban alguna novedad en el tiempo en el que fueron escritas, es decir, todas fueron vanguardistas en su momento, y todas aportaron al concierto una oportunidad para que los músicos explotaran sus cualidades técnicas y exploraran diversos lugares expresivos.
            Ya la Chacona en sol menor de Henry Purcell fue toda una declaración de intenciones de lo que después escucharíamos. Comprometida en una expresión profunda y sin concesiones al manierismo estilístico de algunos conjuntos especializados en el Barroco, dio paso a la composición de la japonesa Karen Tanaka, Ante la tumba de Beethoven, que establecía el paralelismo de honda emoción y carácter funerario de tombeau con Crisantemi de Puccini, ubicada ya en la segunda parte. 
               El amargo y tortuoso Cuarteto Serioso Op. 95 De Beethoven tuvo como marco sonoro la fase más activa de la tormenta que derivó en un arrollador huracán expresivo de los músicos.
            En la segunda parte, iniciada con el trágico Movimiento de Cuarteto D. 703 de Schubert, residió el momento culminante del concierto durante la interpretación del Cuarteto en sol menor de Debussy que representó el encuentro con la luz en un concierto marcado por la oscuridad y densidad de las obras, escritas todas ellas en modo menor. La sustancial lectura del Brodsky Quartet maravilló con sus amplios arcos dinámicos, con una textura fibrosa y un temperamento vital e intensamente comprometido en busca de la misteriosa belleza que tan singular obra entraña.
            Fuerza, sonoridad, carácter, velocidad... Brodsky Quartet, la tormenta.

Publicado en El Norte de Castilla el 28-7-2012


martes, 31 de julio de 2012

Los sonidos ante el espejo







Los sonidos ante el espejo


Rejoice!
Laia Falcón, soprano
Ángel Luis Castaño, acordeón
David del Puerto, guitarra eléctrica
Música de David del Puerto
San Juan de los Caballeros

Luis Hidalgo Martín

            La música contemporánea, aquella que surge de nuestras inquietudes intelectuales, la que mejor puede definir nuestro momento estético y, en definitiva, aquella que simplemente nos pone ante el espejo y nos encara con las dudas y certezas de esta sociedad global, está muy escasamente presente en nuestra vida cultural. Como si viviésemos en una burbuja de hedonismo en la que sólo las bellezas del pasado, perfectamente digeridas, ya explicadas y aceptadas, pudiesen ser causa de placer y belleza, la mayoría de los ciclos de conciertos no programan obras que, como mucho, no sean anteriores a los años cuarenta de la pasada centuria, condenando al gueto de los ciclos especializados cualquier composición posterior. La Semana de Música de Cámara no es ajena a este comportamiento y sólo de vez en cuando ha podido escucharse, prácticamente como relleno de programa, alguna obra más encuadrada en el siglo XX que en lo estrictamente contemporáneo.
            Pero en esta ocasión, en un gesto atrevido a la vez que comprometido, la Semana ha reservado una sesión completa para el encuentro (para algunos, el descubrimiento) con Carmen Replay. Encargado en 2009 por el Teatro Real de Madrid a David del Puerto (Premio Nacional de Música 2005) este ballet, que el miércoles pudimos escuchar en su versión de concierto para soprano, acordeón y guitarra eléctrica, es una original creación inspirada en escenarios y episodios de la ópera Carmen de Georges Bizet.   
            El eclecticismo y la cualidad tímbrica son los factores más destacados de la composición de David del Puerto, en la que elementos diversos procedentes del sinfonismo, el jazz, el rock, la música popular... salpicados de breves retazos melódicos del original de Bizet, que confieren unidad a la forma, van tejiendo un tapiz sonoro altamente expresivo como marco para las evoluciones de la voz.
            Las prestaciones de los tres intérpretes estuvieron a gran altura y resultaron magníficamente conjuntadas en una música de gran complejidad. La soprano Laia Falcón hizo gala de una voz versátil y de gran belleza, aunque en la sutil dramatización resultase un poco forzada. El acordeonista Ángel Luis Castaño, bien conocido por el público segoviano, volvió a brindarnos una magnífica sesión de musicalidad. Pero fue David del Puerto, que soporta el mayor peso de la interpretación, quien deslumbró por el conocimiento y virtuosista manejo de los recursos electrónicos aplicados a la guitarra eléctrica y  su capacidad para embrujar con texturas y sonidos subyugantes en una noche tormentosa en lo meteorológico pero de gran bonanza en lo artístico.

Publicado en El Norte de Castilla el 27-7-2012


jueves, 26 de julio de 2012

Brillante


Brillante


Iván Martín, piano
Obras de Soler, Clementi, Liszt, Debussy, Chopin y Bach
San Juan de los Caballeros

Luis Hidalgo Martín

             Cuarenta y tres veranos lleva la Semana de Música de Cámara acercándonos las mejores obras e intérpretes de un género fundamental de la gran música. Cuarenta y tres años que han servido para que este ciclo, el más veterano de la provincia, deje una huella profunda e insustituible en la vida cultural segoviana y se convierta en uno de los principales argumentos de la riqueza de nuestro patrimonio cultural. Cuarenta y tres años en los que, en época de bonanza, la Semana ha prolongado sus días o, como en la que ahora toca, se ha visto obligada a reducir su desarrollo a las dimensiones de un puente largo; cuarenta y tres años con algunos errores, incluso con escandalosas decepciones, pero sobre todo, cuarenta y tres años con muchos grandes éxitos y notabilísimos aciertos, y  como muestra basta el ejemplo del concierto inaugural de esta edición en el que el canario Iván Martín encantó con su musicalidad al público asistente al maravilloso marco de San Juan de los Caballeros.       
            Con la actuación de Iván Martín se completaba otro de los aciertos a medio plazo de la Semana, conseguir que en tres años hayan pasado por San Juan de los Caballeros los dos artistas más importantes de la brillante nueva generación de pianistas españoles: el propio Iván Martín y el madrileño Luis Fernando Pérez.
            El pianista canario abordó un programa bien variado y de un fuerte carácter didáctico con obras de compositores cuya contribución ha sido fundamental para el desarrollo del pianismo moderno.
            Aunque no excesivamente conocido por el público Antonio Soler forma junto a Scarlatti y Boccherini un triángulo mágico en la música española del XVIII. Reivindicadas por lo nuevos pianistas, sus sonatas, al igual que las de otra figura como Blasco de Nebra, son toda una sorpresa para el público por su calidad, belleza y fuerza expresiva, valores intrínsecos que la solidez interpretativa de Iván Martín potenció al máximo y que se prolongarían en la efervescente Sonata nº 2 Op. 24 de Muzio Clementi que dio paso al descanso.
            Si la primera parte fue sugerente y emotiva la segunda se caracterizó por la fuerza caudalosa de la elocuencia musical de Iván Martín. El virtuosismo sin fisuras del que es poseedor se puso al servicio de una musicalidad inteligente y sensible para crear una paleta de colores deslumbrante en intensidad y variedad y un continuo fluir de recursos expresivos que, unido a una perfecta caracterización de cada estilo, hizo que la fascinación de la interpretación alcanzase alturas vertiginosas en Funerailles de Liszt, en los tres sutiles preludios de Debussy o en la impresionante Gran Polonesa Brillante de Chopin.
            Los aplausos de un público entregado fueron agradecidos con un espectacular Estudio Revolucionario de Chopin y un hondo coral de Bach. 


Publicado en El Norte de Castilla 25-7-2012
              

             

martes, 24 de julio de 2012

Bonito


El cine suena en el Alcázar con la Orquesta de Cámara de España

Bonito


Orquesta de Cámara de España
Vicente Cueva, violín y director
Obras de Morricone, Moore, Lloyd Webber, Umebayashy, Grundman, Zimmer, Bernstein, John, Rota y Williams
Patio de Armas de El Alcázar

Luis Hidalgo Martín

             En el año 1986 la editorial Taurus publicó la traducción de la Historia Universal de la Música de Gerald Abraham, obra capital por su clarividencia para los que por entonces estábamos inmersos en nuestros estudios musicales y que en medio del secarral español de publicaciones especializadas en nuestra lengua fue lluvia benéfica y renovadora. La crítica especializada lo acogió como un gran acontecimiento, pero en dos o tres reseñas de prestigiosos autores observé la acertada coincidencia en el reproche por la traducción de términos en inglés como ameno, primoroso, refinado, delicado, exacto o meticuloso, por simplemente: bonito. Desde entonces este epíteto se convirtió en tabú para mí y tanto en mis conversaciones, como en los escritos que en los últimos quince años se han publicado en este periódico, he evitado referirme a un espectáculo u obra musical como algo bonito.
            Pero, tras escuchar el sábado en una fantástica noche veraniega en el Alcázar a la Orquesta de Cámara de España un programa titulado La música en el cine, creo llegado el momento de liberarme de ataduras y por fin decir que este concierto fue, un concierto bonito. Bonito en todos los posibles significados de la palabra, incluida también esa connotación de simpleza que puede entrañar, pero es que muchas veces la simplicidad puede ser el camino más directo al corazón que es a donde apuntaron muchas de las melodías seleccionadas por la Orquesta de Cámara de España para confeccionar un programa en el que estaban algunos de los mejores compositores del cine del último medio siglo. Aunque quizá la sustitución de algunas piezas por otras de autores imprescindibles como Bernard Herrman, Henry Mancini, Miklós Rózsa o Maurice Jarré hubiera contribuido a ofrecer una panorámica más variada y ajustada a la importancia de la música cinematográfica como obra de arte en sí misma y hubiera evitado el excesivo edulcoramiento que algunos temas aportaban.
            Bonito concierto también por la interpretación, muy cuidadosa en la variedad dinámica y en el realce de una expresión emotiva y sincera, muy preocupada por la creación de un timbre refinado en la cuerda y que sumado a las efectistas aportaciones de la batería y el arpa permitió la percepción, rayando la visualización, de ensoñadoras coloraciones.
            Y finalmente, bonito concierto, porque la Orquesta de Cámara de España, con unos magníficos arreglos orquestales e imbuida de la magia del cine, nos llevó a lugares para la nostalgia y la emoción  con Cinema Paradiso de Ennio Morricone o  El Padrino de Nino Rota, para la aventura y la seducción rítmica de Piratas del Caribe de Hans Zimmer y West Side Story de Leonard Bernstein, a la vez que nos brindó oportunidad de recrear un imaginario combate entre el fascinante Darth Vader e Indiana Jones con la genial música de John Williams.
            El buen sentido del humor de orquesta y percusionista quedó de manifiesto en la deliciosa primera propina La máquina de escribir de Leroy Anderson mientras que el sentido Adios Nonino de Astor Piazzolla puso el punto final.
            Bonito.   

Publicado en El Norte de Castilla 23-7-2012

lunes, 9 de abril de 2012

Llama viva en la noche oscura




Llama viva en la noche oscura


30 Semana de Música Sacra de Segovia
Amancio Prada, guitarra y voz
Hilary Fielding y Rafael Domínguez, violonchelos
Escolanía de Segovia
María Luisa Martín, directora de la Escolanía
El Cántico Espiritual y otras canciones de San Juan de la Cruz
Iglesia de San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

             La trigésima edición de la Semana de Música Sacra se ha caracterizado por la emoción; y de extrema emoción podría calificarse el concierto de clausura protagonizado por Amancio Prada y la Escolanía de Segovia unidos para interpretar una vez más, pero siempre como si fuese la primera, el Cántico espiritual que, con los versos de San Juan de la Cruz, el gran músico leonés    compusiera y estrenara en nuestra ciudad hace ahora treinta y cinco años.
            Con todas las entradas agotadas, la sentida actuación acontecida en la iglesia de San Juan de los Caballeros maravilló por la sencillez con la que fue dicha esa simbiosis perfecta de palabra y música que supone tanto el Cántico espiritual como las cuatro canciones que, también sobre poemas del poeta de Fontiveros, completaron el programa.
            La puesta en escena, de la que fue responsable Andrea Isasi, permitió un movimiento y disposición de la dúctil Escolanía que sirvió para crear imágenes de gran belleza y hondo efecto que, sin renuncia alguna a cierta deliciosa ingenuidad, contribuyeron a la evocación de la noche oscura y al realce del mensaje del Cántico. Una escenografía que relacionándola con la figura de San Juan de la Cruz, adjetivaría de descalza y efectiva. Epítetos estos que podrían aplicarse también al aspecto interpretativo, pues con el mero acompañamiento de dos violonchelos, la escolanía y la guitarra y voz del propio Amancio Prada, se consiguió una variedad de color y expresión verdaderamente abrumadora.
            La elección de tres instrumentos de tesitura grave aportó una gran cohesión al sonido instrumental que se benefició además de una sonorización discreta pero que igualaba el volumen de los arcos con la pulsación guitarrística, el diálogo a tres bandas entre violonchelos y guitarra creó momentos de auténtica magia en una música tan profunda y sugestiva como el texto en el que se funde. La continua variación rítmica, siempre al servicio de la palabra, la infatigable modulación armónica, la constante alternancia entre el modo mayor y menor y una línea melódica que, desde la estilización, recuerda ciertas formas populares definen el estilo de la composición, la cual reserva a las preciosas y disciplinadas voces de la Escolanía algunos de sus momentos más candorosos.
              Pero sin duda la parte del león fue la correspondiente a Amancio Prada, ese moderno y selecto juglar, enamorado de los romances como demostró abriendo el concierto con el del Conde Arnaldos, que aparte de hacer gala de una prodigiosa memoria, tocar la guitarra con absoluta maestría y musicalidad, es dueño de una prodigiosa voz, grande en extensión, con unos graves aterciopelados, un registro agudo intenso y brillante, altamente expresivo y una dicción clarísima, capaz de alumbrar con llama viva todos los detalles del texto.
            Tres sugestivas propinas, la última con el público convertido en coro, cerraron un concierto lujoso, hermoso y de emoción a flor de piel.
             
           

martes, 3 de abril de 2012

Seducción

Seducción


30 Semana de Música Sacra de Segovia
Vocalia Taldea. Coro femenino
Cristina Saldías, piano
Basilio Astulez, director
Obras de Sarasola, Ugalde, Orbán, Pamintuan, Ibáñez, Alcaraz, Sato y Chilcott
Iglesia de San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

             Hasta ahora nunca había sucedido que en una misma edición de la Semana de Música Sacra tuviésemos la suerte de contar con dos agrupaciones, una de voces graves y de agudas la otra, de excelente calidad ambas y dedicadas a fascinantes programas  con música de los siglos XX y XXI. Una magnífica oportunidad para, más que comparar, disfrutar de dos formas distintas de hacer llegar la música al corazón.
            El coro femenino Vocalia Taldea formado por cantantes de las tres provincias vascas y brillantemente dirigido por su fundador Basilio Astulez fascinó al auditorio de San Juan de los Caballeros con la sensualidad de su expresión y un programa interesantísimo que supuso un maravilloso regalo para el oído. 
            Un Pater Noster y un Ave Maris Stella de Xabier Sarasola y Eva Ugalde abrieron el concierto creando un clima de beatífica belleza que sirvió de preludio para la Missa nº 6  de Gyorgy Orbán. Esta obra en la que cada número desarrolla una estética diferente, en una especie de suite moderna que confiere gran variedad pero que también resta unidad a la estructura general, brindó oportunidad para que las voces desplegaran un magnífico trabajo dinámico y una sugerente belleza tímbrica. El impresionista Kyrie y el Benedictus gozaron de gran dulzura melódica y muy relevante en la trasparencia del bachiano Agnus Dei fue la aportación de la pianista Cristina Saldías.
            La primera parte se cerró con una genial obra de enorme fuerza expresiva y descriptiva: Crucifixus de John Pamintuan. Una verdadera bofetada de poliritmia, reiteración, cromatísmo y dureza interválica que genera un sonido cruel y tortuoso que sólo una gran dirección y técnica vocal pueden crear.     
            En la segunda parte pudimos disfrutar de dos expresivos Ave María de Francisco Ibáñez-Iribarría y Kentaro Sato, de un Nunc Dimittis de Albert Alcaraz que resulto de una delicadeza extrema por la belleza de la composición y la cohesión y dulzura de las voces maravillosamente empastadas con el piano; y de la preciosa A little Jazz Mass de Bob Chilcott donde el encanto del jazz, la seducción interpretativa del coro y la pianista y una dirección entusiasta y fresca fueron de la mano para crear momentos mágicos absolutamente inolvidables.
            La repetición del delicioso Kyrie de la misa de Chilcott en agradecimiento a los aplausos del público puso fin a un concierto para recordar.   

¿Qué es música sacra?

¿Qué es música sacra?


30 Semana de Música Sacra de Segovia
Aswat-Voces
Karima Nayt, voz
Juan Gómez, guitarra
Fredrik Gille, percusión
Erik Rydvall, nyckelharpa
Iglesia de San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

            ¿Qué es música sacra?
            Aunque tan magnífico dilema, que desde hace siglos es fuente de continua polémica, no va a ser resuelto en estas modestas líneas, no quiero desaprovechar la oportunidad para dar mi opinión. Creo que la música sacra se desarrolla en dos planos que, aunque paralelos, a veces están estrechamente interconectados: uno objetivo y otro subjetivo. En el primero se incluiría toda la música hecha en alabanza a Dios y su obra, independientemente de la también polémica diferenciación entre música litúrgica y religiosa, mientras que en el segundo se presentarían aquellas músicas que aunque no hayan sido creadas con una motivación o intención religiosa, sirven al oyente para la recreación espiritual o la reflexión sobre lo divino. Como puede observarse el primer plano queda definido por la intencionalidad del compositor y el segundo por la asimilación o reacción del oyente; sin duda dos vías complementarias.  
            Ésta introducción intenta responder a la pregunta sobre si el concierto de Aswat-Voces se adaptaba a un ciclo de música sacra. Creo que desde el campo objetivo no era así, pero desde el subjetivo la cosa puede cambiar y cada uno deberá dar su respuesta. Cuando escuchaba el concierto mi opinión subjetiva hubiera sido negativa, pero mientras escribo y recuerdo la belleza tímbrica y las variadas inflexiones de la voz de Karima Nayt, los exóticos arpegios  de la guitarra flamenca de Juan Gómez, los intrincados ritmos del percusionista Fredrik Guille, o la sugerente sonoridad del infrecuente nyckkelharpa o viola de teclas de Erik Rydvall, siento que me  reconforto. También me produce alegría evocar la mezcla de estilos tan dispares como el vals francés, la rumba, la canción árabe tradicional, la música sefardí o  el folklore sueco, que transmitieron una gran sensación de universalidad en manos de estos músicos de nacionalidad argelina, sueca y española capaces de convertir la interpretación en un acto de comunión. Y también me emociona y da esperanza esa demostración de, no sé si respeto, bondad, humanidad, o todo a la vez, cuando de pronto se hace el silencio, expectación, tensión, uno de los intérpretes reconoce haberse quedado en blanco, abrumado pide perdón, el público aplaude y... la vida sigue.
            Releo el párrafo anterior y encuentro palabras como: alegría, reconforta, universalidad, comunión, emoción, esperanza, perdón, respeto, bondad, humanidad y vida. Sí, ahora creo que algo sacro aconteció con la música de Aswat-Voces.   

Viaje de los sentimientos

Viaje de los sentimientos


30 Semana de Música Sacra de Segovia
Coro de Voces Graves de Madrid
Juan Pablo de Juan, director
Obras de Busto, Otaño, Janczak, Whitacre, Koepke, Álvarez, Schmidt, Kocsar Vila, Biebl y Andreo
Iglesia de San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

            El Coro de Voces Graves de Madrid actuó el viernes en la iglesia de San Juan de los Caballeros. Suponía este concierto el segundo de la Semana de Música Sacra de Segovia que en este año alcanza, nada más y nada menos, que su trigésima edición, con la que otra vez vuelve a deleitarnos con una programación muy atractiva por su diversidad y calidad.
            Aunque tenía alguna referencia, nunca había escuchado al Coro de Voces Graves de Madrid y he de confesar que tras su actuación quedé profundamente impresionado ante el dominio del espacio sonoro por esas cuarenta y una voces, singularmente coloridas, férreamente empastadas, perfectamente disciplinadas, dotadas de profunda musicalidad y, sobre todo, con una altísima capacidad para convertir el sonido en bellísima materia tangible que mágicamente fue moldeada por su director Juan Pablo de Juan.
            El programa ofrecido discurrió por obras representativas de algunos de los grandes maestros de la música sacra del siglo XX y la actualidad, pudiéndose escuchar composiciones de figuras ya consagradas como Javier Busto, Eric Whitacre, Franz Biebl o Allen Koepke, junto a otras de autores más infrecuentes como Calixto Álvarez, Josep Vila o Piotr Janczak, entre otros; además del estreno absoluto de Agnus Dei para doble coro del afamado compositor argentino afincado en España, Dante Andreo, que presente entre el público recibió una calurosa ovación por el interés de su obra y la brillante interpretación que de ella hizo el coro.
            Varios fueron los hilos conductores del concierto aunque principalmente deseo destacar dos: por una parte, la calidad homogénea de las obras pese a su variedad de procedencia y de recursos empleados, y por otra, que considero como principal, la especial incidencia en músicas definidas por el realce de la expresión, tanto desde la propia génesis compositiva como desde el aspecto interpretativo. Una expresión que se convirtió en protagonista y que como muy bien definió Juan Pablo de Juan en sus interesantes presentaciones, sugería un viaje de los sentimientos, y es que si algo caracteriza a la música sacra, venga de donde venga, es su anhelo de trascender a través de la emoción y sin duda alguna la actuación del Coro de Voces Graves de Madrid y su carismático director Juan Pablo de Juan transitó por esa vía de pasión.         
           


Ilidio Hidalgo

soledad