martes, 3 de abril de 2012

Seducción

Seducción


30 Semana de Música Sacra de Segovia
Vocalia Taldea. Coro femenino
Cristina Saldías, piano
Basilio Astulez, director
Obras de Sarasola, Ugalde, Orbán, Pamintuan, Ibáñez, Alcaraz, Sato y Chilcott
Iglesia de San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga

Luis Hidalgo Martín

             Hasta ahora nunca había sucedido que en una misma edición de la Semana de Música Sacra tuviésemos la suerte de contar con dos agrupaciones, una de voces graves y de agudas la otra, de excelente calidad ambas y dedicadas a fascinantes programas  con música de los siglos XX y XXI. Una magnífica oportunidad para, más que comparar, disfrutar de dos formas distintas de hacer llegar la música al corazón.
            El coro femenino Vocalia Taldea formado por cantantes de las tres provincias vascas y brillantemente dirigido por su fundador Basilio Astulez fascinó al auditorio de San Juan de los Caballeros con la sensualidad de su expresión y un programa interesantísimo que supuso un maravilloso regalo para el oído. 
            Un Pater Noster y un Ave Maris Stella de Xabier Sarasola y Eva Ugalde abrieron el concierto creando un clima de beatífica belleza que sirvió de preludio para la Missa nº 6  de Gyorgy Orbán. Esta obra en la que cada número desarrolla una estética diferente, en una especie de suite moderna que confiere gran variedad pero que también resta unidad a la estructura general, brindó oportunidad para que las voces desplegaran un magnífico trabajo dinámico y una sugerente belleza tímbrica. El impresionista Kyrie y el Benedictus gozaron de gran dulzura melódica y muy relevante en la trasparencia del bachiano Agnus Dei fue la aportación de la pianista Cristina Saldías.
            La primera parte se cerró con una genial obra de enorme fuerza expresiva y descriptiva: Crucifixus de John Pamintuan. Una verdadera bofetada de poliritmia, reiteración, cromatísmo y dureza interválica que genera un sonido cruel y tortuoso que sólo una gran dirección y técnica vocal pueden crear.     
            En la segunda parte pudimos disfrutar de dos expresivos Ave María de Francisco Ibáñez-Iribarría y Kentaro Sato, de un Nunc Dimittis de Albert Alcaraz que resulto de una delicadeza extrema por la belleza de la composición y la cohesión y dulzura de las voces maravillosamente empastadas con el piano; y de la preciosa A little Jazz Mass de Bob Chilcott donde el encanto del jazz, la seducción interpretativa del coro y la pianista y una dirección entusiasta y fresca fueron de la mano para crear momentos mágicos absolutamente inolvidables.
            La repetición del delicioso Kyrie de la misa de Chilcott en agradecimiento a los aplausos del público puso fin a un concierto para recordar.   

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Ilidio Hidalgo

soledad