martes, 24 de julio de 2012

Bonito


El cine suena en el Alcázar con la Orquesta de Cámara de España

Bonito


Orquesta de Cámara de España
Vicente Cueva, violín y director
Obras de Morricone, Moore, Lloyd Webber, Umebayashy, Grundman, Zimmer, Bernstein, John, Rota y Williams
Patio de Armas de El Alcázar

Luis Hidalgo Martín

             En el año 1986 la editorial Taurus publicó la traducción de la Historia Universal de la Música de Gerald Abraham, obra capital por su clarividencia para los que por entonces estábamos inmersos en nuestros estudios musicales y que en medio del secarral español de publicaciones especializadas en nuestra lengua fue lluvia benéfica y renovadora. La crítica especializada lo acogió como un gran acontecimiento, pero en dos o tres reseñas de prestigiosos autores observé la acertada coincidencia en el reproche por la traducción de términos en inglés como ameno, primoroso, refinado, delicado, exacto o meticuloso, por simplemente: bonito. Desde entonces este epíteto se convirtió en tabú para mí y tanto en mis conversaciones, como en los escritos que en los últimos quince años se han publicado en este periódico, he evitado referirme a un espectáculo u obra musical como algo bonito.
            Pero, tras escuchar el sábado en una fantástica noche veraniega en el Alcázar a la Orquesta de Cámara de España un programa titulado La música en el cine, creo llegado el momento de liberarme de ataduras y por fin decir que este concierto fue, un concierto bonito. Bonito en todos los posibles significados de la palabra, incluida también esa connotación de simpleza que puede entrañar, pero es que muchas veces la simplicidad puede ser el camino más directo al corazón que es a donde apuntaron muchas de las melodías seleccionadas por la Orquesta de Cámara de España para confeccionar un programa en el que estaban algunos de los mejores compositores del cine del último medio siglo. Aunque quizá la sustitución de algunas piezas por otras de autores imprescindibles como Bernard Herrman, Henry Mancini, Miklós Rózsa o Maurice Jarré hubiera contribuido a ofrecer una panorámica más variada y ajustada a la importancia de la música cinematográfica como obra de arte en sí misma y hubiera evitado el excesivo edulcoramiento que algunos temas aportaban.
            Bonito concierto también por la interpretación, muy cuidadosa en la variedad dinámica y en el realce de una expresión emotiva y sincera, muy preocupada por la creación de un timbre refinado en la cuerda y que sumado a las efectistas aportaciones de la batería y el arpa permitió la percepción, rayando la visualización, de ensoñadoras coloraciones.
            Y finalmente, bonito concierto, porque la Orquesta de Cámara de España, con unos magníficos arreglos orquestales e imbuida de la magia del cine, nos llevó a lugares para la nostalgia y la emoción  con Cinema Paradiso de Ennio Morricone o  El Padrino de Nino Rota, para la aventura y la seducción rítmica de Piratas del Caribe de Hans Zimmer y West Side Story de Leonard Bernstein, a la vez que nos brindó oportunidad de recrear un imaginario combate entre el fascinante Darth Vader e Indiana Jones con la genial música de John Williams.
            El buen sentido del humor de orquesta y percusionista quedó de manifiesto en la deliciosa primera propina La máquina de escribir de Leroy Anderson mientras que el sentido Adios Nonino de Astor Piazzolla puso el punto final.
            Bonito.   

Publicado en El Norte de Castilla 23-7-2012

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Ilidio Hidalgo

soledad