miércoles, 21 de julio de 2010

Heroísmo II



41 Semana de Música de Cámara de Segovia
Iagoba Fanlo, violonchelo
Las Seis Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach
San Juan de los Caballeros-Museo Zuloaga

Quisieron los duendes informáticos que mi crítica sobre la Orquesta bandArt mutase el título Heroísmo por el desconocido vocablo Herosmo. Me consta que unos cuantos, incluido yo mismo, echaron mano del diccionario para ampliar conocimientos, pero la búsqueda resultó infructuosa. Hoy espero que haya mejor suerte y repito un título que cuadra a las mil maravillas con lo acontecido el lunes, pues la organización por parte de la Fundación Juan de Borbón, la interpretación de Iagoba Fanlo y la escucha del público de la integral de las Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach es auténtico heroísmo.
La interpretación de cualquiera de estas suites, tanto en el aspecto técnico como conceptual y expresivo, supone una verdadera prueba de fuego para cualquier violonchelista, no costará por tanto imaginar lo que para el músico debe ser interpretarlas en un único concierto. La apuesta de Iagoba Fanlo revela una voluntad decidida y profundamente esforzada que debe ser tenida en cuenta como punto previo para cualquier valoración; también, aunque en un orden menor, convendría recordar que esta música exige un gran esfuerzo de comprensión por parte del público y que no es igual escuchar la grabación de algunas suites en el cómodo sillón de casa acompañando una buena lectura, por ejemplo, que hacerlo en un concierto.
Interpretar este monumento del repertorio chelístico sin el apoyo de la partitura supone todo un alarde de capacidad memorística, pero entraña riesgos que a medida que el cansancio fue apareciendo fueron haciéndose ocasionalmente perceptibles. La interpretación se alejó del romanticismo manido que ha desvirtuado muchas referencias discográficas y transitó por un acertado universo de abstracción en una línea muy técnica en la que el fluir rítmico se impuso al aspecto reflexivo y donde se apreció un concepto unitario en lo que se refiere a la estructura del conjunto de las seis suites. De acuerdo con esto las courantes y gigues fueron abordadas con un tremendo impulso que en alguna tornó en precipitación. Las sarabandes se caracterizaron por el respeto a su belleza inherente, aunque una mayor introspección podría haberlas beneficiado. Lo mejor residió en los preludios -expresados con libertad y destacando su carácter de fantasía- en las allemandes -actuando como transición entre los preludios y las vertiginosas courantes- y en las galanteries, ya fueran gavottes, menuets o bourrées, bien ritmadas y con un importante juego de contrastes.
Después de tres horas de concierto, el público, mermado en número desde que se iniciara la audición, aplaudió con gusto, cariño, emoción y respeto el trabajo serio, eficaz y comprometido de Iagoba Fanlo.

Luis Hidalgo Martín (El Norte de Castilla)

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Ilidio Hidalgo

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