sábado, 25 de julio de 2015

Bach, una obsesión



46 Semana de Música de Cámara
Camelot Ensemble
Daniel del Pino, piano
Mª Antonia Rodríguez, flauta
Lina Tur, violín
Alejandro Garrido, violín y viola
Mª Ángeles Herrero, viola
Iván Siso, Alejandro Marías y Álvaro Llorente, violonchelos
Alberto Román, contrabajo
Obras de Bach, Ysaÿe, Kapustin, Popper, Varèse y Wild
San Juan de los Caballeros - Museo Zuloaga


             Finalizó la Semana de Música de Cámara con el concierto de Camelot Ensemble en San Juan de los Caballeros. Capitaneado por el pianista Daniel del Pino, siempre embarcado en interesantes propuestas, el conjunto abordó un programa centrado en las influencias que Bach ejerció en los compositores posteriores a través de un elenco de obras de gran variedad estilística e instrumental unidas por su singular belleza.
            Integrado por algunos de los más importantes valores de la música nacional actual como la flautista Mª Antonia Rodríguez o la violinista Lina Tur, el Camelot Ensemble enmarcó su recital con los Conciertos de Brandemburgo nº 5 y 6 de Johann Sebastian Bach. Si en el primero, tras un arranque dubitativo, la principal cualidad interpretativa residió en un singular y muy detallado planteamiento dinámico de conjunto en el que impresionaron algunos reguladores de gran amplitud, el segundo, como brillante cierre de velada, se caracterizó por una configuración sonora de gran densidad, debida al tono grave de los instrumentos y especialmente a la realización del continuo en el piano, sobre la que cálidamente emergieron las aterciopeladas violas de Mª Ángeles Herrero y Alejandro Garrido.  
            Como muy bien recordó Lina Tur "para muchos Bach es Dios, para algunos, una obsesión". Bendita obsesión los dos movimientos extremos de la Sonata nº 2 para violín solo de Eugène Ysaÿe con ese mágico sonido de la violinista y el carácter impreso a los arpegios de los que igual emanan ecos del preludio de la tercera partita bachiana o del Dies irae.
            El Trío Op. 86 para flauta, violonchelo y piano de Nikolai Kapustin fue una de las interpretaciones mejor acogidas por el público. Sin duda es una música fascinante por su brillantez y eclecticismo que fue fantásticamente servida por los músicos en un auténtico alarde instrumental.
            Los momentos más destacados en el aspecto emocional fueron Réquiem de David Popper, en el que los violonchelistas Iván Siso, Alejandro Marías y Álvaro LLorente exhibieron precioso y emotivo sonido; Density 21.5 para flauta sola de Edgar Varèse, pieza breve de gran intensidad y efecto muy bien resuelta y el bellísimo Hommage à Poulenc de Earl Wild, cristalina rearmonización pianística de la Sarabande de la Partita 1 de Bach. 
            Precioso epílogo para una breve Semana de Música de Cámara.

Luis Hidalgo Martín
(Publicado en El Norte de Castilla. sábado 25-7-2015)












               

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